En un contexto de límite como el que se plantea, las pautas que el planeamiento establece parecen insuficientes para dar respuesta a la multitud de realidades que rodean el emplazamiento. A modo de herramienta, superponemos sobre nuestra parcela un nuevo patrón, una visión diagonal manteniendo criterios espaciales y estructurales regulares.

La relación entre el interior y el perímetro del edificio adquiere una nueva perspectiva, diagonal, oblicua. Es así desde el acceso a cada una de las viviendas, facilitando que cada tipología participe de varias fachadas y orientaciones, en forma de sucesión de espacios que puede ser interpretada en varias direcciones.

Al llegar al perímetro facilita la aparición de terrazas o espacios de vivienda exteriores, en una relación física y visual más rica que en una actitud frontal respecto al espacio exterior. Como consecuencia, el volumen adquiere textura y la fachada vibra, permeabilizando el perímetro e intensificando la relación entre el propio edificio y las viviendas con el espacio exterior inmediato e incluso con contextos y paisajes –Mediterráneo, Llobregat, Collserola, Ordal- más alejados.

El acceso al edificio se realiza desde el espacio ajardinado del interior de la manzana, donde la planta baja se abre para conducir a un espacio central común abierto e iluminado cenitalmente, que vincula todos los niveles del edificio y que acoge los núcleos de comunicación vertical. Este espacio interior se concibe como una extensión del espacio público dentro del edificio e instrumento de relación comunitaria, dejando entrar la naturaleza en forma de un gran árbol, como objeto de identidad colectiva de todos los vecinos del edificio.

El edificio cuenta con 38 viviendas, así como dos viviendas adaptadas a usuarios con movilidad reducida. Están distribuidas en planta baja más cinco plantas alzadas. La planta sótano, con ventilación e iluminación directa al exterior, integra las plazas de aparcamiento requeridas. Existen varias tipologías de vivienda, todas de carácter pasante, de capacidad variable y de disposición flexible. De manera común en todas las tipologías, los espacios de servicio –cocina, baños-se agrupan entorno a la fachada interior del edificio.

El espacio de las viviendas se construye a su vez desde la sucesión de diferentes espacios pautados por el sistema estructural, con ámbitos de en torno a 8 m2. El salón y los dormitorios de cada una de las viviendas se disponen en cada tipología siguiendo el mejor criterio de asociación entre sí mismos, con las terrazas, y con el espacio exterior del edificio. Se plantea que parte del espacio denominado de sala pueda independizarse eventualmente como estudio o como dormitorio adicional, con flexibilidad para adaptarse a situaciones de ocupación cambiantes.

Se plantea un sistema constructivo-estructural estandarizado y prefabricado, donde prima la economía de montaje y la optimización de plazos y el empleo de materiales de baja huella ecológica o reciclados. Una serie de pantallas y forjados de panel estructural de madera permite optimizar sistemas y tiempos de construcción. Además de la economía de montaje y la sostenibilidad de los materiales empleados en la construcción, el edificio está equipado con sistemas de aprovechamiento de recursos energéticos e hídricos; sistemas de captadores de energía solar en cubiertas, recogida de aguas pluviales para su uso como aguas grises, empleo de muros térmicos en orientaciones adecuadas combinados con altos espesores de aislamientos termo-acústicos naturales.

La disposición de las unidades pasantes vinculadas a un patio central abierto favorece la ventilación y el confort climático de las viviendas. Se emplean como acabados de fachada la combinación de panel de madera de producción certificada en los ámbitos de terraza, junto con un sistema de panel ventilado de acabado cerámico sujeto al soporte de panel estructural.