Humanizar la alimentación

Queremos transmitirle al visitante que acuda al Pabellón de Brasil de la Feria Internacional de Milán un mensaje diferente. Se debe mostrar algo que para el público Europeo es totalmente desconocido: Brasil no es tan sólo un gran país para la producción de alimentos, también es un estado joven, democrático y moderno. Detrás de su capacidad tecnológica, de su innovación y eficacia, está su pluralidad y su capacidad para adaptar a su ecosistema todos los alimentos del mundo. Y esa enorme tarea la llevan a cabo los ciudadanos brasileños. Sí, ellos son los auténticos protagonistas y todos son igual de importantes: el investigador, el político, el chef, el empresario y el campesino. Todos ellos forman una cadena invisible que el pabellón deberá de mostrar al mundo. La producción de alimentos entendida como una radiografía de la sociedad, como la mejor expresión de la realidad brasileña: multiracial, compleja y llena de matices. Esa es la gran aportación de Brasil a la Feria Internacional, la de recordarnos que, por encima de grandes cifras, procesos o incluso países y continentes, se encuentran las personas con sus pequeñas realidades.  Como un inmenso atlas biográfico, el pabellón se recordará no desde la representación impositiva de una nación, sino desde la sensible referencia a sus habitantes. Aceptando que estamos en un “nuevo tiempo” Brasil se mostrará como un país que antepone las personas frente los productos, que trata de humanizar la alimentación.

Un pabellón 20% económico = 12 proyectos alimentarios

Nos parece más adecuado que, ante un tema tan sensible como la alimentación del mundo, los países no exhiban ni compitan por mostrar su poder económico. Esta feria internacional, y más que ninguna otra, tendría que ser reflejo de la auténtica solución para alimentar al mundo: aprovechar recursos, minimizar el impacto medioambiental, controlar la sobreproducción y crear un equilibrio sostenible. ¿No se debería empezar a mostrar estas actitudes en la propia imagen del pabellón? No se necesitarán por lo tanto grandes esfuerzos formales. Se trata de, por fin, poner por delante el mensaje a la forma. Proponemos un edificio, sencillo y directo, un gran contenedor que aprovecha al máximo las posibilidades de la parcela y que quiere mostrar claridad, sencillez y funcionalidad. Y el ahorro de esa actitud queremos que tenga inmediatas consecuencias: la feria mostrará 12 proyectos que se van a apoyar con ese dinero y que saldrán a concurso en las mismas fechas. Cada uno de ellos será recordado por cada uno de los personajes ampliados que acompañan cada área expositiva. Recordemos: “los protagonistas son los contenidos y las personas”, no las instituciones. Para conseguir ese importante ahorro, proponemos utilizar sistemas de construcción alquilables o reciclables mediante andamios estructurales, construcciones textiles y tableros de madera recuperados. Al terminar la feria todo podrá revertir al sistema, consumiendo la energía mínima para los objetivos que la exhibición plantea. Brasil mostrará con orgullo su capacidad de producción e innovación tecnológica, pero también su sentido de la responsabilidad ante el problema del agotamiento de los recursos del planeta y su compromiso para el desarrollo de la sociedad. 

Las fachadas: ¡Qué la sociedad hable!

La importante inversión que se tiene que hacer para la participación de Brasil en la Feria Internacional debe producir un impacto mucho mayor que el que tendrá sobre los visitantes, principalmente europeos, que acudirán físicamente a la muestra. Las Ferias internacionales han ido perdiendo el valor divulgativo del producto-país frente a otros medios de comunicación mucho más directos y globales. Ya sólo queda de todo ello la propia acción de la construcción del pabellón y sus contenidos. Encontrar en el hecho de intervenir en la feria una actitud o una idea que aúne a la sociedad que representa puede transformar al pabellón en una oportunidad, en algo mayor de lo esperado ¿Cómo conseguir que los ciudadanos se identifiquen sobre algo que ocurre a 9.500 Km. de distancia? Proponemos dar voz a todos los habitantes de Brasil, convertir el propio proceso de creación del pabellón en el resultado de una acción popular. No es por supuesto posible que los contenidos sean resultado de un plebiscito, pero sí las personas que lo representen. La selección de los personajes que formarán parte de la imagen exterior del pabellón hará que la construcción del pabellón empiece mucho antes, con la elección de los personajes de las diferentes áreas geográficas, científicas, productivas o empresariales. Mediante esta acción, sus imágenes serán las auténticas protagonistas y, gracias a ello, todos los brasileños también “viajarán” a Milán.

Brasil como el gran mercado del mundo

Nuestra propuesta se basa en que el visitante entienda el pabellón como un espacio abierto al conocimiento, al descubrimiento y a la sorpresa que nos depara cualquier mercado. Un espacio de puertas abiertas. Una experiencia no habitual en anteriores formas expositivas. Un mercado en el que la enorme variedad de productos, bien por las características territoriales y medioambientales o por la estudiada y fructífera tropicalización de la producción agrícola, nos hará reconocer productos de todo el mundo adecuados a las características de los climas y tierras del país. También se mostrará la rica y diversa procedencia de sus ancestrales formas de cultivo y, como no, sus modernas explotaciones agrícolas y ganaderas. Soja, maíz, carnes, granos, frutas, azúcar, maderas, lácteos, se irán ofreciendo a los visitantes a la vez que se irá explicando el valor de las agriculturas sostenibles, la investigación para la excelencia del producto, la cooperación al desarrollo, la ejemplaridad en la búsqueda del equilibrio social y la preocupación por la difusión de los conocimientos como patrimonio social y cultural. La suma de todas estas características son las que debemos transmitir en esta lonja abierta y peripatética de nuestro mercado. Brasil como transmisor de la mejor y más solidaria práctica de la producción agrícola y agropecuaria actual. Buscando crear un mercado culto, abierto y ejemplar.

Unir el espacio expositivo al espacio de venta

Uno de los criterios más novedosos que queremos transmitir con la teoría expositiva del pabellón y su formalización es su planteamiento conceptual de Mercado. Para que esta idea tenga éxito, es fundamental que no sea un concepto, que no quede en una pura formulación teórica. El mercado es la exhibición de productos  que saltan a la vista, que llaman la atención pero que son accesibles al visitante, que se pueden explicar y se hacen atrayentes y necesarios. El mercado es el lugar que vincula a productores, distribuidores y clientes. El mercado es un espacio cultural y de transmisión. El mercado es un punto de contacto, charla y conocimiento mutuo. El mercado nos da a conocer la idiosincrasia y las costumbres de los pueblos. Un mercado abierto y vivo es la mejor idea para la muestra y venta de un importante y selecto abanico de muestrarios y productos de calidad. Las grandes exposiciones de este tipo han transformado los pabellones en centros informativos llenos de alardes tecnológicos repetidos hasta la saciedad y, debido a ello, poco atractivos. En nuestra propuesta queremos que cada espectador salga con su cesta de la compra llena, y no solo en sentido metafórico. El pabellón será narrativo, discursivo, relacionado, pleno de contacto humano, emisor de colorido y conocimiento y a la vez comercial en toda la extensión de la palabra. 

Brasil como punto de encuentro

Brasil es identificado en todo el mundo como un país abierto, multiracial y multicultural. Nadie dudaría en definirlo como un espacio de confluencia de muchas realidades. Su capacidad para adaptar los sistemas de producción de alimentos a su clima tropical muestra la flexibilidad de su tierra y la adaptabilidad de su sociedad. El carácter del brasileño es también entendido en el mundo como afable, abierto y dispuesto a la comunicación. Todas estas características son esperadas por los visitantes de la feria y deberán estar presentes en el la propuesta. Un pabellón “alegre y abierto”, es lo que esperamos todos que se diga de la participación de Brasil en la Feria, y para ello queremos convertirlo en un edificio flexible, en un lugar donde se pueda acceder de muchas formas, donde ocurran muchas cosas, donde se pueda estar de muchas maneras. El proyecto aprovecha todas las oportunidades de la parcela para provocar multitud de situaciones diferentes. Aunque la entrada principal parte del Decumanus, con una suave rampa que permite abrir vistas hacia el Wetland garden, el edificio se atraviesa transversalmente para crear accesos alternativos al visitante. El área exterior está situada junto a la plaza, y será la gran puerta para las actividades nocturnas del pabellón.  Este espacio estará presidido por un gran arenero circular, un gran “punto de encuentro” donde tumbarse, bailar o asistir relajadamente a un espectáculo.

Vida en la calle

La existencia de un clima excepcional, a pesar de su enorme extensión y variedad geográfica, crea en Brasil una forma de vida que disfruta de los espacios de relación. Este Brasil participativo y acogedor es el que debe regir el sistema comunicativo del Pabellón. El recorrido desde la entrada se convierte en una calle, en un mercado abierto, en el que los visitantes se mueven con libertad. La relación de continuidad espacial es reforzada por la suave luz que traspasa el cerramiento de tela y mediante el gran vestíbulo a doble altura que une el área expositiva y los servicios de auditorio, restaurante y cafetería. Toda la planta baja disfruta de una continuidad visual que invita a la participación en todo tipo de actividades, desde degustar la variada cocina brasileña, asistir a la presentación de un producto, descansar y hablar tranquilos en la cafetería a disfrutar de todo tipo de pequeños espectáculos de día y variada música en la noche. La visión de dentro afuera del pabellón desde la zona cubierta y la visión de fuera a dentro desde el umbráculo de la terraza  darán la sensación y la realidad de un pabellón abierto al aire libre. Un país joven, dinámico, cordial, con sentido del humor, con sus aciertos y sus problemas. Un espacio donde encontrarse con sus habitantes, los brasileños, en los mercados, en el trabajo, en las plazas, en resumen, conocerse en un pabellón abierto a la calle.

credits

architects: Ulargui Arquitectos, Terra e Tuma  |  status: Competition (2014)  |  competition: Pavilion Expo Milan 2015  |  visualizer: Studio  |  budget: 11.500.000 €  |  scale: 2.800 m2 medium  |  ratio: 4.107,14 €/m2  |  types: cultural, pavilion  |  views: 2.240

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