El proyecto de la nueva casa del Mediterráneo se plantea la recuperación de la estación de Benalua rescatando de ella aquellas partes que tienen por su arquitectura e ingeniería un valor de relevancia. El resto de la intervención construida busca complementar el volumen previsto en el proyecto original con lealtad a estos tiempos, en una intervención claramente contemporánea que sabe escuchar atentamente los dictados propios de la edificación precedente. El proyecto busca, no obstante, un desafío a las propias leyes del crecimiento del proyecto original al cruzar una pieza sobre la sala de andenes trazando una unión física nunca posible en el uso y tipología inicial de la estación.

En el ala norte, por el exterior, se completa la poca edificación restante hasta completar la previsión de crecimiento inicial, siguiendo la arquitectura preexistente con el fin de evitar situaciones que resultarían anecdóticas. En el ala sur, sin embargo, se realiza la ampliación completa prevista en el proyecto original con una arquitectura nueva pero siempre nacida de la condición modular y seriada previas por aquel. Por el interior, ambas alas se realizan de modo que presenten diferenciación clara con el proyecto original mientras permiten a su vez intensa continuidad visual con el gran espacio de la sala de andenes.

La sala de andenes, o gran sala polivalente, es en realidad un gran salon de pasos perdidos, donde poder realizar actividades programadas (exposiciones, encuentros, foros, …) o imprevistas y azarosas (encuentro, relación, …) se plantea como el gran vestíbulo de libre acceso que toda institución publica y abierta debe tener para facilitar el acercamiento de la ciudadanía al conocimiento de la misma y de las actividades que allí se promueven.

Las dos alas que forman el proyecto completo albergan las dependencias propias (en la zona original) y el equipamiento publico (en la zona ampliada). En el cuerpo central se encuentra el gran vestíbulo de acceso y sobre él toda el area de dirección. Desde ella se produce siempre una doble vision sobre la ciudad y sobre la gran sala de pasos perdidos.

La sala puente, que cruza sin apoyos el espacio central, contiene un único uso destinado al ocio y encuentro. Una gran sala que acoge comidas y zona de cafe y descanso y con posibilidades de acceso independiente desde el exterior en caso de cierre del resto de la edificación. Desde allí se disfruta de unas espléndidas vistas sobre la sala de andenes y el parque exterior convirtiendo ademas en un privilegiado observatorio del exquisito trabajo realizado en las cerchas de la cubierta. Unos toldos en el exterior la protegerán por las tardes del exceso de asoleamiento.

La construcción se realiza con sistemas y materiales de escasa complejidad técnica y acordes con la obra a la que complementan. Los acabados exteriores serán de piedra y morteros y las carpinterías de madera de roble de fuerte escudaría. Los pavimentos serán de piedra natural continua (con cambio de despeine entre interior y exterior) en toda la planta baja y de entarimado de roble en planta primera y sótano. La cubierta de la gran sala se realizara en panel sandwich terminado en zinc. Para la bajada de cargas se aprovecha la estructura de pilares debidamente saneada y seriamente reforzada en los elementos donde recaen las tres grandes vigas que constituyen el puente que une las dos alas en cabecera.

La propuesta prevé la prolongación del pavimento de la sala de pasos perdidos en prolongación idéntica hacia el exterior hasta conformar una gran alfombra de piedra natural que dé pide a la edificación e invite al acceso por el futuro parque a la vez que propicie la posibilidad de realización de actividades multitudinarias en el exterior.

credits

architect: Javier García Solera  |  status: Competition (2010)  |  competition: Casa Mediterráneo  |  clasification: selected  |  visualizer: Studio  |  scale: 3.988 m2 medium  |  types: headquarters, institutional, refurbishment  |  views: 2.009

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