Centro administrativo municipal Marsella
1645-LCO-CO-2014
Architect: Lugares Colectivos
Client: Universidad Católica de Pereira
Status: Academic
Location: Marsella, Colombia
Coordinates: 4.937431, -75.738027
Climate: Oceanic / maritime, Temperate
Material: Concrete
Environment: Urban
Visualizer: Studio
Scale: 1.671 ㎡ Medium
Types: Administrative center, Institutional

“El espacio: un concepto y una propuesta: Espacios para encontrarse, relacionarse e interactuar. Espacios para construir ciudades y ciudadanías. Espacios con raíces en la historia pero instalados en el presente. Espacios emplazados en dialogo con su entorno, con la geografía y el paisaje. Espacios para que el tiempo se despliegue. Espacios que se descubren en los recorridos. Espacios cósmicos atravesados por los elementos: el aire, el agua, el fuego y la tierra. Espacios sensoriales, visibles, táctiles, olorosos. Espacios vivos, transformables. Espacios donde la estética es política. Espacios habitables: lugares en el mundo.” – Rogelio Salmona 

Lo particular y lo colectivo

El centro administrativo municipal de Marsella (CAM Marsella) no solo es un edificio que resuelve un problema locativo, un edificio institucional es una marca y un reflejo; marca en la medida que es símbolo del estado y presencia continua y tangible del gobierno, y reflejo porque no solo es un elemento para las autoridades, sino para la comunidad que gobierna, es a fin de cuentas un edificio de carácter público y una pieza fundamental de identidad para la ciudad.

La ciudad es la estructura que el estado refleja: el edificio estatal entonces retoma características cívicas de la ciudad como la plaza, el andén y la calle; y características comunes de la vivienda como el patio, el corredor y el balcón.

Estos elementos transforman el sitio, conjunto a los contenedores de actividades en los que se desempeñan las acciones de los habitantes de la ciudad, en este caso de los funcionarios públicos y los ciudadanos que acuden a ellos para resolver sus problemas.

El edificio re-interpreta los elementos y operaciones presentes en el entorno patrimonial en el que se inserta, por este motivo no son ajenos a él, elementos comunes de las arquitecturas de la región cafetera: el alero, la galería y el zaguán invitan a ingresar, el patio central que deviene la plaza, recibe a los ciudadanos, desde esta y en su borde se desarrolla la atmósfera de la ciudad: personas que transcurren, personas que esperan y personas que observan, son contempladas desde los corredores que dan cara a la plaza; es a fin de cuentas una ciudad, una casa, la casa de todos: el edificio del estado, del gobierno y la comunidad.

De lo particular a lo general

Al desarrollar el objeto arquitectónico dentro de un entorno de características patrimoniales: centro histórico de la ciudad incluido en la declaratoria de Paisaje Cultural Cafetero; implica tener en cuenta la lógica con la cual está consolidado este lugar, no es solo conocer o destacar aspectos técnicos o cuantificables (sin demeritar la importancia de esto), sino, comprender la manera en que las personas se han apropiado de este espacio urbano, como desde este marco de la plaza se desarrolla diariamente la historia de Marsella, y como determina una pieza fundamental en la identidad de los ciudadanos para con su ciudad.

Sobre el costado occidental de la plaza se ubica el sitio donde siempre ha permanecido el centro de gobierno del municipio, delimitar y conformar el borde de la manzana es el primer paso hacia el efectivo reconocimiento del sitio por parte del proyecto, al entender el territorio desde esta particularidad, el proyecto se entiende como parte integral de la manzana que lo acoge y esta manzana es ahora una unidad a escala de ciudad y se encarga de consolidar y dar marco a la plaza de Marsella.

La plaza y el marco de esta, es un espacio colectivo que se rodea de las más relevantes actividades y edificios para el diario vivir del municipio, sobre la plaza se encuentran los ciudadanos y en ella se realizan los hechos civiles más importantes, como manifestaciones políticas o ferias y fiestas, etc., sino también acciones comunes pero que contribuyen de igual manera a la alta valoración, uso y apropiación que tiene este espacio.

El borde de la plaza agrupa, como es común en los pueblos de la región, las instituciones públicas o privadas más relevantes, la iglesia, las actividades comerciales más destacadas y las casas de las familias más prestantes del pueblo; estas particularidades del contexto manifiestan las repercusiones simbólicas que tiene la localización del centro de gobierno en este lugar, reuniendo en el a los poderes eclesiástico y civil, y junto a ellos la comunidad representada en la plaza y en los demás edificios que dan la cara a esta.

El nuevo edificio del poder civil se instala conservando las proporciones del marco de la plaza, siendo protagonista no por especulaciones formales o banales intentos de copiar estilos figurativos sino por sus repercusiones poéticas, por ofrecer a la ciudad una espacio para las acciones cívicas, un espacio para la política y el encuentro: un lugar para los ciudadanos. y desde el, observar atentos al pueblo, dar la cara a la plaza y la iglesia; pero ser un observador neutral, reconociendo la historia y la memoria, buscando no interferir en las tradiciones que conllevan el sitio donde se emplaza.

Reinterpretando lo singular

Una aspiración proyectual fundamental con el proyecto es conservar la secuencia de la fachada patrimonial sin caer en lo figurativo. Por ello la imagen del edificio obedece a la reinterpretación de los elementos típicos de esa arquitectura cafetera atestada de balcones, chambranas y aleros, esa arquitectura materializada con el sistema constructivo artesanal del bahareque y con la minucia en el detalle como política de su materialización, siendo el resultado final de estas reflexiones un edificio claramente nuevo con carácter propio, pero sin desconocer y por el contrario respetar el de aquellos objetos arquitectónicos que han hecho presencia en la plaza desde la fundación de la misma.

La imagen del edificio es pesada, monolítica pero a su vez con transparencias intermitentes que se convierten en marcos, permite percibir mediante estos algo de lo que sucede al interior, como si se tratara de una invitación constante a la reunión, a la congregación de la comunidad dentro del edificio que representa y acoge a los habitantes de Marsella. Las operaciones de fachada son pensadas como marcos que desde el interior del edificio encuadran hechos visuales preponderantes del sitio para producir una constante recordación del lugar en el que se encuentra el habitante y desde el exterior dichos marcos invitan a hacer parte de una cómplice intimidad pública del proyecto.

“La arquitectura es un arte del espacio y del tiempo porque permite que se infiltren y palpiten los sentidos, percibiendo su transcurrir. Así como la música se da a conocer poco a poco con la razón y con el sueño. Es un continuo errar, siempre sorpresivo, siempre efímero. Y cuando pudo ir más allá del hecho constructivo, lo hizo porque supo emocionar y confiarse a su tiempo, ser su cómplice sutil y constante.” – Exposición Rogelio Salmona, Centro Cultural Moravia – Medellín (Colombia)

Team: Manuel Murgueitio Chávez, Edward David Zapata Zapata | Collaborator: Bryan Morales Hurtado, Adalberto Maldonado González | Consultant: Héctor Jaime Patiño Monsalve | Post date: 25/10/2016 | Views: 3.091