Este es un singular concurso; el principal propósito no parece ser como tantas otras veces conseguir una imagen reconocible, ni siquiera exigir a los arquitectos una muestra de ingenio formal. Más bien el tema que se nos plantea tiene que ver con la detección de los problemas arquitectónicos que el nuevo uso provoca, y su resolución con pericia técnica y máxima eficacia constructiva y económica. Existe además un apreciable acierto en la convocatoria al proponer la reutilización del edificio existente de nuevo como almacén, aunque ahora con peculiaridades que previamente no se daban.

El edificio existente ya es en sí una lección de arquitectura en el campo antes mencionado: preciso, sin concesiones formales ni afectación alguna, la expresión directa a través de la construcción de unas necesidades, de unos usos. La adaptación del edificio, de centro logístico de una gran empresa comercial a depósitos del AHN y CCME, debe producirse con las mínimas y lógicas intervenciones que exigen los nuevos usos, en cuanto a seguridad, clima, logística, accesibilidad o carácter; muy diferentes de las necesarias para las mercancías que antes se movían en el edificio.

Así planteada la intervención, la enumeración de las medidas propuestas parece ser la forma más adecuada de describir nuestro trabajo:

– Abrir un foso -patio inglés- alrededor del edificio. Ello supone de una parte el alejamiento de las tierras con la mejora que ello conlleva en cuanto a la eliminación de problemas de humedad y de otra la consiguiente posibilidad de usar el perímetro de la planta sótano para zonas de trabajo de ambas instituciones al quedar iluminada naturalmente.

– Dedicar los locales perimetrales de la planta baja a usos “comerciales” solicitados en el programa. Cafés, galerías, talleres o estudios de artesanos y artistas, librerías, comercio de antigüedades o quien sabe qué otros usos podrían concentrarse en el perímetro del edificio, constituyendo un intenso anillo cultural en torno al núcleo constituido por la suma de los depósitos de AHN y CCME. El perímetro de andenes de carga y descarga encontraría así un nuevo e inesperado uso como espacio de acceso a los distintos locales.

– Box in Box: La posición perimetral de las intervenciones ya descritas, inician ya una estrategia –crear un amortiguador climático en torno a los depósitos – que se continúa en el interior. En otros puntos de esta memoria se desarrolla esto con mayor precisión, pero en resumen se trata de aislar del exterior la gran masa de los depósitos, de generar en torno a ellos un ámbito donde el rango de las temperaturas esté ya controlado con las consiguientes ventajas climáticas y económicas.

– Concentrar los usos públicos de ambas instituciones en el eje central del edificio. Biblioteca, exposiciones, salón de actos, ocupan este eje, prolongación del acceso, constituyendo un espacio no banal, en el que el visitante pueda sentir que se encuentra inmerso en el centro de toda la intervención y sentirse rodeado de depósitos. Este eje central se remata con el nuevo cuerpo longitudinal de instalaciones, mayor ahora que el previamente existente, que remata a su vez sobre el cuerpo de acceso con la central productora de energía