Forma

Impuesto por las necesidades fabriles a lo largo de su historia, el obligado crecimiento de la antigua fábrica de cerámica el Teular ha dado lugar a cuatro volúmenes cuya configuración, estéticamente abstracta, no ayuda a mejorar su imagen desordenada.

Su predominante carácter horizontal contribuye fuertemente al protagonismo en la composición formal de la chimenea del horno, un elemento vertical necesariamente contrapuesto, que al igual que el castillo marca un hito en el pueblo, y que se convierte en el punto de referencia en y de la fábrica.

Debido el estado de ruina en el que se encuentra el conjunto, el proyecto apuesta por la conservación de la esencia inherente a la agregación de sus piezas para, sin alterar su supuesto “desorden”, manteniendo en el recuerdo, en la memoria, lo que allí habitaba antes, y su aun hoy misterio, convertir su arquitectura en atemporal, pero sin desvincularse de sus elementos y del usuario.

Así, el Centro de Producción establece un vínculo con la chimenea, atrapada por la mirada del visitante y del trabajador que la observan, discretamente, desde diferentes puntos de vista.

Este tipo de relaciones con el entorno y con la preexistencia ocurren en el espacio principal y más característico del edificio, donde la escalera predominante que da acceso a las oficinas queda iluminada por un vacío en el volumen, dejando así más evidente su ubicación.

Es en la cafetería donde el nivel de la cota del terreno asciende, a la vez que la cota del techo es menor, y permite una visión de la naturaleza o del entorno inmediato en un nivel superior al de la vista, haciendo de la hora del descanso un momento único, de paz y tranquilidad.

Ocurre al contrario en la zona de producción o almacén, que se caracteriza por un espacio diáfano y de gran altura, resuelto por un entramado de vigas de gran canto, cuyos espacios intersticiales quedarán a la espera de las luminarias. Una rampa recorre todo el espacio hasta la salida y permite tener una visión global del lugar de trabajo, así como de la espacialidad del lugar. Al mismo tiempo, la luz natural entra por una rasgadura en el muro, que con ayuda de un descenso de la cota del suelo contribuye a vincular la visión del trabajo con elementos icónicos de Castalla, como el Castillo y ahora también la chimenea de la fábrica.

Umbral

El primero de los volúmenes nos conduce al acceso al centro de trabajo con una pieza que se alza por encima del resto, abriendo la escena del auditorio.

El acercamiento al centro de producción tecnológico se trata de forma gradual mediante una serie de fases o estados: llegar, cruzar y estar.

Con un cambio de nivel en la parcela tan marcado, la primera de las fases, llegar, queda suavizada por el uso de la rampa, elemento longitudinal que ofrece un dinamismo al recorrido.

La segunda de las fases, cruzar, atraviesa la sombra producida por un gran voladizo que configura ese espacio previo a la entrada, que sirve también como un punto de reunión.

Por último, llegar, punto final del recorrido, transición entre el exterior y el interior, entre lo natural y lo artificial, resuelto con una doble puerta.

Luz, color y textura

Esenciales desde el punto de vista de su propia naturaleza, son tres los atributos que quedan patentes en el proyecto de nueva planta y que nos traen a la memoria la antigua fábrica de cerámica del Teular: la luz, el color y la textura. Los espacios nuevos reflejarán por sí mismos esas características que hacían de ella un lugar especial.

La luz en el proyecto se resuelve de manera controlada e indirecta, mediante lucernarios con diferentes orientaciones y trabajados desde las secciones para generar una iluminación de los paramentos verticales por rebote. Se consigue de esta forma generar atmósferas propias para cada tarea.

El color es el elemento que define no solo a la antigua fábrica, sino también a Castalla en su totalidad. Su tono anaranjado durante el día, y rojizo durante la tarde, se refuerza con la presencia de la cerámica. Es de tal la importancia, que la nueva propuesta utilizará un hormigón coloreado como alusión a esta característica.

La textura propia del ladrillo de cerámica confería a la antigua fábrica un carácter singular, ciertamente rugoso. El sistema encofrante utilizado a partir del uso de listones (tablas) de madera para conseguir esa textura, resaltará con su horizontalidad la propuesta, le devolverá su carácter precedente, y situará al edificio en un segundo plano, por detrás de la chimenea.

credits

architect: Sergio Llobregat Ruiz  |  client: ETSA Valencia  |  status: Academic Project (2020)  |  location: Castalla, Spain  |  climate: Mediterranean, Temperate  |  material: concrete  |  environment: Urban  |  visualizer: Studio  |  scale: 1.800 m2 medium  |  types: education, research center  |  views: 876