Gracias a la divulgación informativa en la que vivimos, todos supimos ver la agresividad y consecuencias que trajo tras de sí la última etapa del virus del Ébola. Muchos países europeos y americanos sufrieron la necesidad de aplicar un protocolo sanitario para dar acogida a varios casos que se reprodujeron en su territorio. Sin embargo, la realidad fue una completamente distinta.

El origen geográfico del virus lo pudimos encontrar en tres países al oeste de África, Sierra Leona, Guinea y Libera. Siendo este último el más perjudicado a nivel de desarrollo de logística. Las principales imágenes que podemos encontrar con respecto esta epidemia sucedida en Liberia, son desgarradoras. Si ahondamos casi sin esfuerzo, podemos ver el tipo de despliegue que se llevaron a cabo a lo largo del país, todo ello acompañado de una arquitectura de emergencia, que de no siendo la culpable, repercutió sin la menor duda en desarrollo negativo de la epidemia.

Por ello, el Centro de Tratamiento para el Ébola (Ebola Management Center) en Liberia surge desde la búsqueda de diálogo entre arquitectura de emergencia y arquitectura vernácula. Encontrar un punto intermedio entre arquitectura temporal y arquitectura en el tiempo, arquitectura prefabricada y arquitectura arquitectura tradicional.

Tras un estudio pormenorizado de todos los condicionantes técnicos-sanitarios que estipulaban las organizaciones internacionales de la salud, el proyecto desarrolla una serie de arquitecturas prefabricadas capaces de dotar de todas las necesidades que un Centro de Tratamiento para el Ébola demanda.

Sin embargo, antes de cualquier gesto que comenzase a prever la formalización de esta arquitectura prefabricada, el proyecto indaga en el entorno, el lugar, la sociedad, lo vernáculo y lo tradicional. Busca la capacidad de desarrollar un protocolo que posibilite la coexistencia de arquitectura tradicional y arquitectura prefabricada en un mismo lugar y bajo una misma función.

Tras todo el desarrollo constructivo al que el proyecto es capaz de llegar, se le suma el desarrollo a la inversa tan presente en cualquier arquitectura de emergencia. Entendiendo el proyecto, como el desarrollo de un sistema constructivo capaz de dar más de una respuesta en el tiempo y, quizás, en circunstancias distintas. El proyecto no termina con la desaparición de esta arquitectura “extraterrestre”, que en un momento preciso se posicionó en un entorno concreto.

El proyecto estudia el despliegue inverso de esta arquitectura desde su huella en el entorno; haciendo hincapié en la fusión de esta arquitectura prefabricada con la arquitectura tradicional al efecto, y de estas dos con el entorno. Un entorno que siempre hablará de lo que sucedió y donde siempre estarán los que no pudieron seguir luchando.