Desde el comienzo imaginamos un edificio muy transparente, no desde un punto de vista material; más bien como un edificio que muestre y enseñe toda la actividad que se lleve a cabo en su interior, de modo que invite a entrar y pasear por su interior y a participar.

Debería haber una gran ventana desde la que poder ver qué está pasando en el Centro Sociocultural, una ventana que haga de filtro entre interior-exterior. De aquí viene la asociación con la famosa película de Hitchcock, pero si en este caso el personaje interpretado por James Stewart era más bien un mirón, una especie de espía de las intimidades dentro de un ámbito residencial y privado, en el caso del Centro Sociocultural  el ámbito es público, decididamente compartido (las intimidades y la vida personal se desarrollarán en otros lugares), por lo que ahora sí está permitido mirar sin pudor alguno.

No era intención de esta propuesta desarrollar pasillos internos u ocultar circulaciones y actividades. De ahí que el auténtico sentido de la intervención pueda resumirse en lo que se ha llamado espacio/corredor (la incapacidad de darle un nombre concreto es sintomática de lo que se pretende): el ámbito que rodea todo el Centro Sociocultural en sus cuatro fachadas y que pone en estrecho contacto el exterior y las actividades del interior. Un espacio sobredimensionado, de anchura variable, para permitir que no sea simplemente un lugar a modo de pasillo de acceso a las salas, sino otro sala en sí, la más grande y de mayor superficie, que podrá usarse de multitud de maneras: como sala de exposiciones, como lugar de encuentro, como expansión de la cafetería, como lugar de paseo interior…

Detrás de este espacio existe la convicción de que más allá de las actividades planificadas que tendrán desarrollo en el interior de las salas, los mejores intercambios tienen lugar en los espacios no planificados, en los pasillos, en aquello espacios donde cada uno se siente libre de compartir y expresarse. Por este motivo el espacio/corredor se ha sobredimensionado, para que pueda acoger todas estas funciones y otras nuevas aún por descubrir.

Flexibilidad

El espacio/corredor inicia la pretendida flexibilidad del Centro, pero si bien éste es un espacio descodificado, no asociado a una función concreta, en el resto del edificio se apuesta por una flexibilidad dentro de estructuras bien definidas. Se trata de una apuesta por la flexibilidad que tenga que ver con la capacidad de intercambiar y acoger nuevos usos dentro de espacios bien definidos. Y esta explicación enlaza con otro de los objetivos de la propuesta: afrontar la construcción desde un punto de vista industrializado que permita optimizar los costes y los plazos de ejecución, para así poder acercarnos a la máxima edificabilidad del solar sin comprometer la viabilidad del presupuesto estipulado. Es decir, más allá de la construcción del espacio/corredor, el resto será proyectado como una construcción prefabricada, montada en taller y transportada al solar para ser ensamblada.

Desde esta óptica, la propuesta empieza por el elemento más pequeño, por el módulo, lo suficientemente versátil para que en su repetición y asociación permita ir dando respuesta a aquellos planteamientos no sólo constructivos, sino urbanos, de implantación, distribución y entorno.

La experiencia de los Centros Socioculturales revela que aquellas salas más versátiles son las que están entre los 40 y los 100 metros cuadrados, capaces de acoger talleres, aulas… y en general actividades para las que no se espera una gran afluencia de gente (entre 15 y 30 personas). Salas mucho mayores son difíciles de llenar, y su empleo para usos pequeños implica siempre un derroche energético.

Por ello, diseñamos un módulo de 10×4.40 metros, un paralelepípedo de 2.8 metros de altura libre, con 41 metros cuadrados útiles, y que en su agrupación proporcionará salas con una superficie múltiplo de 41 m2, pero a su vez también podrá subdividirse. Una adición superior a este primer módulo, que le proporcione una pendiente de 25º (según la normativa municipal), supondrá todo el catálogo necesario para construir las salas.

Estrategia urbana : implantación

A la hora de establecer la ocupación del solar, la propuesta parte de la premisa de establecer la máxima ocupación, en similitud a la implantación del anterior Mercado. La experiencia urbana ha demostrado que excesivos espacios libres exteriores para los que no se prevea un uso concreto o que no estén rodeados por actividades complementarias caen en desuso y provocan rechazo por parte de la población (los estudios de Jane Jacobs, en especial su célebre ‘Muerte y vida de las grandes ciudades’, son ejemplares a este respecto). Por ello, teniendo en consideración el trazado urbano de Reinosa, y los espacios exteriores ya existentes (la Plaza de Abastos ya es un generoso espacio de acceso y congregación exterior, así como la calle Sol), la propuesta de implantación apuesta por la densidad existente y sólo realiza pequeños retranqueos respecto a los límites del solar, encaminados a facilitar el tránsito en aquellas zonas que sí presentan en la actualidad problemas: en la calle Juan José Ruano el edificio se retranquea 2.5 metros para dar mayor anchura a la acera y resolver la diferencia de cota mediante un par de escalones a modo de graderío, como extensión natural exterior de la cafetería, a la cual puede accederse desde esta calle; en la calle Menéndez Pelayo el retranqueo es mayor, de 3 metros, ya que la acera existente es excesivamente pequeña; e igualmente en las dos lados restantes también se realizan pequeños retranqueos para dar algo más de amplitud al paseo alrededor del Centro, paseo que no se jerarquiza desde el interior, acompañado en todo momento por la ‘ventana indiscreta’.

Establecidos los criterios de ocupación del solar, la disposición de los módulos se lleva a cabo según el eje de mayor longitud, en dos filas enfrentadas, que crean un patio interior de relación, un lugar exterior, pero controlado, de actividades, que puede ser leído como una continuación, o una derivación, del recorrido interior del espacio/corredor. De hecho, hay dos puntos en la planta muy importantes, y son aquéllos en los que se accede al patio desde el espacio/corredor: esto es así porque en estos dos puntos se evidencia al exterior la estructuración del Centro. En estos puntos la anchura del edificio se reduce a la anchura del espacio/corredor, y puede entenderse que el Centro en conjunto se trata de un espacio que recorre y rodea una serie de salas interiores comunicadas por un patio central.

Por lo demás, los módulos se disponen según pequeños entrantes y salientes, que generan la anchura variable del espacio/corredor, y una escala cambiante y espacialmente más rica en el patio.

El acceso a las salas superiores de planta primera se hace directamente desde el espacio/corredor mediante una escalera para cada par de salas. El objetivo es no jerarquizar el edificio en dos plantas diferenciadas, sino que todo el conjunto pueda entenderse como una serie de salas conectadas a un espacio/corredor. Así, las escaleras son la continuación escalonada del espacio/corredor, y al estar sobredimensionadas (1.50 metros de anchura), funcionan como pequeños graderíos de reunión.

De cerca y de lejos

Existen dos grados de relación muy claros y diferenciados: por un lado, la relación cercana a través de las superficies vidriadas del primer tramo de altura, en el que a través de distintos planos se muestra la actividad del Centro al exterior y se establecen lazos cercanos, invitando a los paseantes a entrar al Centro y descubrirlo, incluso casi como si fuera una continuación de su paseo: es decir, sería ideal pensar que se puede llegar paseando, entrar y recorrer todo el Centro por el espacio/corredor como quien camina por un mercadillo un domingo, sin pasar dos veces por el mismo sitio, y salir y continuar el paseo por la ciudad. Esta concepción borraría los límites entre el exterior y el interior y enriquecería en gran medida la oferta del Centro. La estrategia de distribución e implantación lo hace posible.

Y por otro lado, existe un nivel de relación a escala de ciudad y entorno. El segundo tramo de fachada, el superior, coge la altura de las cubiertas, y con su perfil cambiante, quebrado e inclinado, caracterizado por la malla dispuesta para evitar desprendimientos de nieve, crea una imagen a escala lejana, para ser reconocido en la distancia.

Usos

El conjunto de las salas ‘definidas’ – es decir, exceptuando el espacio/corredor y el patio- del Centro se ha dispuesto como parejas de módulos con la capacidad de unirse, independizarse, o también subdividirse. Pero también, en previsión de actividades que puedan requerir mayores superficies, se proponen cuatro módulos unidos, que suponen una superficie total de 164 metros cuadrados, con las posibilidades respectivas de subdivisión.

La capacidad de acoger distintos usos está potenciada por la altura de las salas con cubierta inclinada, ya que los 25 grados de inclinación generan un altura considerable que puede utilizarse de diversas maneras (por ejemplo un rocódromo o distintos juegos), incluso pueden disponerse estructuras ligeras para generar altillos.

Es importante destacar que los módulos se diseñan con sus frentes totalmente abatibles y acristalados. De esta manera, tienen la capacidad de abrirse por completo a los espacios adyacentes, ya sea el espacio/corredor o el patio, generando nuevos recorridos o apropiándose de nuevos espacios para expandir las actividades. Esta característica, unida a las superficies vidriadas del espacio/corredor, crea una serie compleja de relaciones entre los distintos espacios interiores y entre las calles exteriores y el interior.

También cabe resaltar que la altura cambiante del espacio/corredor facilita su uso no sólo desde la planta sino también desde el aprovechamiento de la altura de la sección.

La cafetería, que en los planos está grafiada como un espacio contenido muy pequeño, en realidad consideramos que no tiene límites: existirá un espacio que pueda identificarse como cafetería porque allí se encontrará una pequeña barra de servicio, pero conceptualmente la cafetería puede extenderse por todo el espacio/corredor, e incluso por el exterior, con un acceso propio desde la calle Juan José Ruano. En horas en las que el Centro se encuentre cerrado, dos paneles móviles pueden cerrar la cafetería al resto del interior para que pueda usarse con independencia del resto del edificio. Esto está facilitado por el acceso al núcleo de aseos desde el espacio de la cafetería.

credits

architect: RAS Arquitectura  |  status: Competition (2013)  |  competition: Centro socio-cultural Reinosa  |  visualizer: Studio  |  budget: 1.200.000 €  |  scale: 1.400 m2 medium  |  ratio: 857,14 €/m2  |  types: cultural, cultural center  |  views: 1.607

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