El ambiente que se propone tiene sus raíces en los espacios populares históricos como fuentes y merenderos, espacios de sombra y frescura donde reunirse, a los cuales se llega por caminos blandos rodeados de arbustos. El claroscuro, lema del concurso, es la unión de camino y estancia, una plaza con un espacio abierto y plano donde ver el cielo y un bosque de árboles para protegerse del sol y el calor. La plaza se convierte en un espacio de juego abstracto y libre al no quedar definido específicamente en un área de juegos, buscando así dar respuesta en las premisas de la ciudad jugable y propiciando la convivencia de usuarios de todas las edades. Se potencia el juego fortuito y la autonomía de los niños. Se propone un mobiliario fijo (mesas, bancos, gradas, espacios para tumbarse y para jugar)
de diferentes medidas, alturas y geometrías pudiendo garantizar el uso tanto por adultos como niños con diferentes capacidades motrices y que a la vez permita múltiples combinaciones y disposiciones domésticas que generen correlaciones a todo el ámbito de la plaza.

La propuesta plantea la creación de una cuenca endorreica, un pequeño cambio topográfico en todo el ámbito para maximizar la recogida de agua. Se utilizan tres tipos de pavimento, además del adoquín existente que se mantiene por funcionalidad y por el mantenimiento de los servicios y para reconocer lo existente, siendo una capa más de la identidad e historia urbana de los cruces del Ensanche Barcelonés.

credits

architects: Anna Castellà, Alberto Espinosa, César Jiménez, Patricia Parra, Uma Fernández  |  client: Unknown  |  status: Competition (2017)  |  location: Barcelona, Spain  |  climate: Mediterranean, Temperate  |  material: undefined  |  environment: Urban  |  consultant: SBS Simón i Blanco, SL  |  visualizer: Studio  |  scale: 1.500 m2 medium  |  types: public space, urban design  |  views: 381