Calles estrechas y sinuosas, que suben y bajan, plazuelas, compresiones y distensiones espaciales, edificios altos y bajos, delgados, aquí y allí un interior que se vislumbra – frescura y sorpresa, luz y sombra.

Perspectivas y alineaciones, la continuidad de las calles y de los accesos colocados sobre una topografía esculpida, los vacíos en el interior, una ocupación densa como su entorno, las descompresiones como origen de momentos singulares – patios grandes y pequeños con el paisaje como fondo, pero también la presencia de la luz y la sombra.

Movimientos que se generan a partir de las calles existentes respetando en lo posible su jerarquía y trazado, para que también así se cumpla una morfología.

Un encadenamiento de espacios que se establece seguidamente a aquello que es la experiencia de quien se mueve en la ciudad: en el modo como se generan perspectivas y encuadres, en la manera en la que se determinan las articulaciones de escala al relacionar público y  privado.

Un encadenamiento que también necesita establecerse en vertical, no solo para expresar la topografía, sino también para afirmar las mudanzas de uso que se van produciendo al escalar la pendiente – son patios, pozos de luz parcialmente ocupados, que perforan los espacios para relacionarlos.

Como es inherente a cualquier sistema, también aquí es necesario establecer discontinuidades, en el sentido de que la definición de una regla también debe contener su excepción: son momentos singulares, lugares de encuentro, para estar o simplemente mirar más a lo lejos – lugares que marcan una dimensión, otra, que la remite a la ciudad.

Talleres, salas vecinales o equipamientos de barrio surgen en esa lógica de constitución de un sistema que quiere ser abierto, integrado e integrador – complementos del habitar, también ellos esenciales en la definición de la identidad del lugar.

Identidad que también se obtiene a partir de los espacios que tienen que existir «entre las cosas», espacios que no necesitan estar dotados de un uso específico pero que, al marcar una distancia, también ayudan a establecer una escala: son tiempos de respiración, vacíos que articulan momentos distintos de la ciudad.

Ciudad que aquí se reinterpreta en el modo en el que se ordenan los espacios y las formas, en una alusión libre, pero comprometida, a la matriz que la dibuja. Sistema, serie, repetición y excepción, son los recursos compositivos que permiten recrear las diferentes densidades de las que está hecha -en la luz y en la sombra.

credits

architect: João Álvaro Rocha  |  collaborator: Alberto Barbosa Vieira, Alberto Montoya, César Quintana, João Ventura Lopes, Susana Souto, Tiago Carvalho  |  status: Competition (2004)  |  visualizer: Studio  |  model maker: Manuel Gaspar  |  photography: Luís Ferreira Alves  |  scale: large  |  types: housing, residential  |  views: 1.698