Existen lugares mágicos que han permanecido junto a nosotros durante miles de años, espacios que nos despiertan sensaciones ancestrales de pertenencia a una realidad infinitamente más grande que nosotros, rincones que pretenden conectar tierra y cosmos.

El Crómlech dos Almendres (Cromeleque dos Almendres en portugués) es uno de ellos: un conjunto megalítico de gran importancia dentro de la península Ibérica del que se puede destacar su dimensión, además del estado de conservación de los monolitos que lo forman.

Nada hay alrededor de los mismos más que árboles, una gran explanada en forma de elipse delimitada por menhires de hasta 3 metros de altura domina una colina a la que conseguimos llegar a través de un camino de tierra. Al instante reconocemos la importancia del sitio y consideramos que cualquier intervención que hiciéramos no tendría que competir con la conmoción que genera el descubrimiento de un lugar así perdido entre un bosque de almendros. El proyecto busca de esta manera presentar su respeto a los restos.

Sin más referencias formales, aprovechamos la cota para asentar el programa por debajo de la rasante de los menhires, justo en el lado contrario de la colina donde aparecen estos. El uso lo generamos con unas estructuras sólidas construidas con hormigón que se amoldan a la pendiente existente y todas tienen, como hilo conductor, la intención de buscar constantemente el contacto con los monolitos. Aparecen así elementos tales como gradas, escaleras longitudinales o plataformas a varios niveles, que intentan unir programa y menhires.

Solo existe un elemento sobre rasante, el programa de recepción que abraza a un gran espacio aporticado y que nos recibe, como elemento final de un camino que recorremos desde el aparcamiento y como inicio para conocer el conjunto megalítico que se abre ante nosotros.

Finalmente, todas estas piezas se unen a través un hilo que va hilvanando el programa y los recorridos, un hilo blanco metálico que dibuja una línea que nos guía desde que dejamos el coche en el aparcamiento y que nos invita a descubrir el misterio que se oculta al final del mismo. Esta piel blanca a veces es camino, pero otras veces se transforma en espacios significativos, o bien enfocan puntos de interés. Por último, en el área de los restos, son sencillos planos que conforman un fondo de escena donde los menhires son los protagonistas y a su vez indican que debajo de los mismos se desarrolla el resto del programa.

Piedra y piel.

credits

architect: Estudio Extramuros  |  client: ArkXsite  |  status: Competition (2015)  |  location: Nossa Sra. de Guadalupe, Portugal  |  climate: Temperate, Mediterranean  |  material: concrete  |  environment: Park  |  visualizer: Studio  |  scale: medium  |  types: cultural, interpretation center  |  views: 1.872