• Cúpula del vino en Valbuena de Duero

  • 1466-ETU-VLL.ES-2010
  • by Emilio Tuñon

Naturaleza artificial

La Cúpula del Vino parte de un principio paradójico con el propio enunciado del concurso, al evitar una construcción de carácter centralizado, para proponer una intervención más paisajística, casi una intervención de “land-art”, con un carácter marcadamente horizontal, en su estructura, y una vocación de isotropía, en su organización espacial. Un paisaje artificial construido, y rodeado de viñas, en el que los conceptos de igualdad y diferencia, que aplican al concepto estructural, se entremezclan con los de ambigüedad y posibilidad, en su organización funcional, dentro de un territorio cualificado por la sensación de horizontalidad, presente en toda la ribera del río Duero, y la obsesiva repetición de las líneas de plantación en el paisaje.

Así pues, en cierto sentido, se puede decir que la Cúpula del Vino es una “anticúpula”; Un espacio abstracto, casi un Sol LeWitt construido, por medio de estructuras repetitivas, que se aleja conscientemente del concepto de la cúpula, para acercarse a arquitecturas más sistémicas como son la Mezquita de Córdoba (786-987), estructura espacial basada en el establecimiento de un patrón constructivo repetitivo, o el sensible Pabellón de Noruega en la Bienal de Venecia que, en 1962, construyó el arquitecto noruego Sverre Fenh superponiendo dos niveles de esbeltas vigas de hormigón blanco. Sin olvidar los hermosos ejemplos de las múltiples estructuras de hormigón construidas por el maestro español Miguel Fisac, como las magníficas bodegas que el arquitecto levantó, en 1967, para la marca Garvey en Jerez de la Frontera.

Pago artificial

Construyendo un nuevo paisaje artificial, la Cúpula del Vino toma del territorio, artificializado por la plantación sistemática de viñas, su radical geometría de líneas paralelas de las vides soportadas por las espalderas. De este modo La Cúpula del Vino acota un “pago” artificial, que en su interior albergará el fruto extraído de multitud de pagos de la Ribera del Duero. Con una dimensión de ochenta y seis metros de lado, la Cúpula del Vino es una estructura elemental, de planta cuadrada, con un patio en su interior, casi una abstracción de aquellos cenobios medievales que guardaron discretamente la sabiduría de la producción del vino, pero sin renunciar a un marcado carácter industrial, como de hecho lo tienen las mejores bodegas de la zona.

El patio del edificio se sustrae para desplazarse, como construcción auxiliar, junto al río Duero. Esta pequeña construcción auxiliar servirá de belvedere, lugar de encuentro y degustación, potenciando el disfrute simultáneo de los caldos de la zona y del paisaje de las interminables líneas de viñas, interrumpidas por el emocionante meandro del propio río. Con el objeto de aminorar su presencia, la Cúpula del Vino se asienta en un nivel inferior al de las propias viñas que la rodean, transformando su escala de la construcción y reduciendo su impacto visual en el hermoso paisaje, a la búsqueda de una integración por medio de su condición horizontal. La Cúpula del Vino se rodea de una plantación extensiva de viñas, que construyen un gran parque público dedicado a la vid y su explotación, disolviendo, así, los límites visuales del parque público y las propiedades privadas. Así mismo se proponen rutas didácticas por los viñedos y el pinar de ribera, con la posibilidad de instalar pequeñas habitaciones rurales, que complemente el programa didáctico y lúdico del entorno.

Estructura flexible

La resolución del programa de la Cúpula del Vino se basa en el establecimiento de un sistema de funcionamiento flexible y abierto. La poderosa estructura de cubierta acoge bajo su manto una construcción de planta libre que permite, mediante paneles de vidrio y artesanales cortinillas de cuentas de madera, albergar la totalidad del programa demandado de forma eficaz y eficiente. La organización del conjunto se basa en la disposición de un sistema compositivo por bandas capaz de satisfacer, a partir de la construcción de la primera fase, el programa demandado. Desde el plano de los viñedos los visitantes se deslizarán por una rampa de acceso a un gran vacío excavado entre viñas.

Un vacío que rodeará toda la estructura con un muro de contención construido con adobe. Desde la entrada al interior, protegido por los vuelos de la estructura uno podrá acceder a la izquierda al área pública y expositiva, así como a la tienda. A la derecha de la entrada principal se despliegan los programas de las áreas de encuentros, innovación empresarial y administración. Desde el patio excavado los visitantes pueden deslizarse, en paralelo a la fachada principal, para acceder a una construcción auxiliar, donde se ubicará un lugar de encuentro, la cafetería y el mirador sobre el río Duero. El principal valor de esta propuesta para la Cúpula del Vino reside en la voluntad de construir mas por menos, reduciendo el programa a lo mínimo posible, quizás hasta lo definido como primera fase, optimizando recursos, espacios y personal. La verdadera adecuación de la construcción a las necesidades reales supondría un gran ahorro en construcción y energía, porque, sin duda, construir menos es siempre más sostenible.

credits

architect: Emilio Tuñon  |  collaborator: Marceline Ruckstuhl, Carlos Martínez de Albornoz, Carlos Brage, Paula Lacomb  |  client: Private  |  status: Competition (2010)  |  location: Valladolid, Spain  |  climate: Continental, Temperate  |  material: concrete  |  environment: countryside  |  visualizer: Estudio A-Graph  |  model maker: HCH Models  |  scale: large  |  types: commercial, winery  |  views: 5.837