Inserción urbana

La nueva escoleta municipal de Llubí se sitúa en el frente de la parcela, preservando la alineación existente al Carrer Roca Llisa, y dispone, sobre una trama regular, sus aulas al tresbolillo, alternadas con patios. El edificio se aprovecha así al máximo del clima mallorquín disponiendo de diversos espacios para el juego y el aprendizaje al aire libre, accesibles desde cada aula. La implantación del edificio libera un espacio abierto para el esparcimiento colectivo al sur.

El edificio se distancia puntualmente de la calle para generar el acceso a la escuela. La entrada presenta una serie de elementos que cualifican esta nueva zona intermedia entre dos ámbitos, la calle y el colegio: una marquesina protege a las personas de la lluvia y el sol, y varios elementos de asiento, especialmente importantes para los padres mientras esperan la salida de los niños, estructuran la nueva plazuela.

Aulas y espacios intermedios

Cada aula conforma una unidad espacial, a su vez dividida espacialmente en zonas más pequeñas. La unión entre las aulas se aprovecha como zonas comunes, generando espacios verticales libres por los que penetra la luz cenital.

El proyecto busca alejarse del concepto de aula tradicional para dejar paso a una serie de espacios polivalentes, de composición flexible. De forma fundamental, se definen los espacios de comunicación entre las aulas, que dejan de ser simples pasillos de acceso a las mismas para convertirse en lugares de relación, de interacción, personalizables, flexibles y funcionales.

La relación entre las aulas y los pasillos se plantea afín a la existente entre las casas y la calle, y la vida en comunidad existente en ésta se traslada al ámbito escolar. Este “espacio colectivo” sirve además de lugar de transición entre lo público y lo privado, admite la relación entre los alumnos, y entre éstos y los profesores, e incluso permite la interacción de los padres, que pasan a formar parte de la “comunidad escolar”.

La caracterización de estos espacios intermedios se resuelve mediante lucernarios y a través de la definición cuidada de los puntos de cruce o nodos del sistema, en los que se despliega y queda visible el sistema estructural. Estos espacios de cruce son colonizados por un mobiliario pétreo que admite múltiples usos: bancos de espera, lugares de reunión, espacios de juego. El suministro de luz natural y de aire se maximiza con el fin de crear un ambiente estimulante para el aprendizaje.

Los espacios destinados al profesorado se localizan en una posición central, próximos al acceso a la escoleta. El aula de usos múltiples y el comedor se ubican en el perímetro del edificio, frente a la calle, permitiendo un acceso independiente a los mismos fuera del horario escolar.

La definición del sistema en planta posibilita una extensión futura de la escoleta hacia el sur, resultando muy fácil proponer una ampliación de una o dos aulas con sus correspondientes patios.

Construcción, materialidad y sostenibilidad

La construcción de la escuela se plantea en madera contralaminada, por sus cualidades sensoriales, mecánicas, y energéticas. Por un lado, las superficies de madera irradian calidez y representan solidez, calidad, armonía, y autenticidad, todos ellos valores interesantes de transmitir en una escuela. Además, las propiedades ecológicas de la madera como material de construcción sostenible, con un bajo impacto medioambiental, han fomentado el uso de este material en el proyecto de la escuela. La madera es renovable y sostenible a largo plazo, es un excelente almacén de dióxido de carbono, y es muy eficiente energéticamente como aislante térmico. La facilidad de montaje, el tiempo de construcción breve, y la construcción en seco, también son ventajas que se han tenido en cuenta en la elección del sistema constructivo.

La estructura de paneles de madera se apoya sobre una primera capa de muretes de bloque de cemento sobre la cimentación para garantizar una mejor protección de las placas de madera en su arranque.

Los lucernarios situados sobre los espacios intermedios iluminan y ventilan el edificio, actuando como chimeneas térmicas que contribuyen, junto a los patios, a la mejor ventilación cruzada de la escuela.