Lugar y respuesta

Desde el exterior, el edificio aparece como un volumen neutro de color oscuro, casi negro. Del color de la arena de las playas y las rocas que configuran el espectacular paisaje del Puerto de la Cruz. El proyecto no trata de relacionarse con su entorno residencial más cercano, pero sí con la materialidad de la torre de la contigua Iglesia de San Francisco y con el territorio natural.

Una vez en el interior, el edificio se transforma en un espacio inundado por la luz natural, transpirable, que respira. Espacios intermedios, terrazas, fachadas permeables y lucernarios; todos estos elementos potencian la relación con el exterior, y permiten aprovecharse al máximo del privilegiado clima de la isla.

Desde estas terrazas se puede ver y oler el mar, cercano, a escasos metros de donde nos encontramos. En la parte más alta del edificio, aparece un mirador, que enmarca y permite contemplar la línea del horizonte entre el océano y el cielo.

Normativa y programa

El cumplimiento de la envolvente establecida por la normativa y la necesidad de albergar el gran volumen de la sala multifuncional requerida en el programa, condicionan en gran medida las decisiones del proyecto.

La fachada permeable a la Calle San Juan se establece como entrada principal al edificio para el público, tanto para visitantes del MACEW, como para los de la sala multifuncional. Este vestíbulo distribuye a los visitantes del museo hacia las plantas superiores y a los del auditorio hacia la planta inferior, donde se sitúa un segundo vestíbulo iluminado cenitalmente a cota de la sala.

Los espacios expositivos del MACEW  y la sala polivalente de exposiciones temporales, se sitúan en las plantas superiores, configurados como espacios  neutros, diáfanos y flexibles, adaptables a las necesidades de cada momento. El museo cuenta, además del núcleo de comunicación vertical de público, con un montacargas de uso interno con acceso desde el sótano y vinculado a la zona de carga y descarga, con acceso desde la calle Agustín de Betancourt. La sala del museo de la planta cuarta se abre hacia una gran terraza con vistas al mar, donde se pueden desarrollar gran cantidad de eventos al aire libre. El edificio se remata con la última sala del museo, que vuela sobre la terraza de la planta inferior y se convierte en un gran mirador hacia el paisaje lejano.

En la planta intermedia, y accesible tanto para los visitantes del edificio como para los transeúntes de la calle, se localiza la cafetería, volcada a la doble altura del vestíbulo de entrada. El restaurante, en la planta superior, está en continuidad con una terraza desde la que se puede ver el mar.

El volumen de mayor altura correspondiente a la caja escénica de la gran sala se sitúa volcado hacia la calle Agustín de Betancourt (respetando el retranqueo y altura máxima), facilitando de este modo la carga-descarga. La primera crujía de la planta baja de la Casa Martel se convierte en la entrada independiente de actores desde la que pueden acceder a la zona de camerinos.

La zona administrativa, se sitúa también en la Casa Martel, con entrada desde la segunda puerta que da a la calle Agustín de Betancourt y volcada tanto hacia la calle como hacia el patio interior que se mantiene descubierto.

Un nuevo patio surge como consecuencia de respetar la adecuada iluminación y ventilación de las edificaciones medianeras. El centro de transformación de compañía se mantiene en el mismo lugar que el actual, tras la fachada de la Cárcel y con acceso exterior.

Flexibilidad y versatilidad de la sala multifuncional

La sala cuenta con sistemas móviles de compartimentación y butacas retráctiles, lo que le permite adaptarse a las necesidades de cada momento. Además, tiene una plataforma adaptable a diferentes alturas (mediante sistemas tipo Spiralift) para la escena, y techo técnico practicable en la totalidad de la sala.

Esta gran sala, puede configurarse, por ejemplo, como un único espacio diáfano, simplemente recogiendo las butacas y posicionando la altura de la escena  a la cota del suelo, o bien puede distribuirse como tres salas menores independientes, cada una de ellas con su vestíbulo previo propio, o incluso como una sala de doble graderío con la escena en el centro…

En definitiva, se trata de un lugar impredecible y cambiante, lleno de vida, en el que se pueden llevar a cabo multitud de eventos diferentes.

credits

architect: Francés + Sastre  |  team: Simón Francés Martínez, Judith Sastre Arce  |  status: Competition (2013)  |  competition: Espacio parque San Francisco  |  clasification: 1 rang  |  visualizer: Studio  |  scale: 5.000 m2 medium  |  types: cultural, cultural center  |  views: 1.379

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