La propuesta comprende dos vertientes diferenciadas que, no obstante, definen una sola estrategia arquitectónica más allá de la estricta resolución de un ejercicio técnico.

En primer lugar, se propone intervenir en el cuerpo superior de oficinas preservando estrictamente la volumetría actual y el carácter abstracto de la fachada original. Por un lado, se conservan la verticalidad predominante y, por otro lado, la jerarquía entre sus elementos compositivos básicos (por orden: pilar, montantes y forjados). De esta manera, se busca, mediante una doble piel por dentro del volumen actual, resolver los problemas de confort, mantenimiento y eficiencia energética de la fachada.

Se prioriza la introducción de espacios intermedios, inexistentes actualmente en el COAC, que enriquecen la transición exterior – interior y que actúen como zonas de control climático pasivo. Se incorporarán, dentro del nuevo grueso de las fachadas, soluciones técnicas sencillas aprendidas de la arquitectura original del eixample. Es decir, la disposición de ‘galerías’ orientadas a sur, de unos 90 cm de profundidad, y el fomento de una ventilación cruzada natural. Estas galerías actúan como barreras para la radiación solar incidente en el verano, y en el invierno, como intercambiador energético pasivo.

En segundo lugar, se propone hacer accesible la terraza del cuerpo inferior. Esta operación quiere reforzar la clara vocación ciudadana que tanto el ‘col·legi d’arquitectes’ como la propia institución han tenido desde su construcción en este solar de estratégica centralidad. La prolongación hasta la terraza de la escala pública que ahora mismo comienza en la Cooperativa y acaba en el espacio Picasso, la identifica como un nuevo espacio de oportunidad que puede completar la oferta cultural del COAC en las plantas inferiores, y de esta manera convertirse en un nuevo balcón público privilegiado para la organización de actos culturales y promocionales.

La introducción de una doble piel para mejorar de forma efectiva las variables que influyen en el confort del edificio. A nivel climático, la nueva fachada responderá de manera abierta y cambiante a las condiciones variables del medio. Se propone un sistema regulable, domótico y centralizado de elementos de protección solar tradicionales, porticones, que como si de párpados se tratas, regulen la carga solar de forma progresiva según la hora del día y la época del año. El control del asoleamiento y la iluminación natural interior será más eficiente, evitando contrastes y desconfort de los espacios de trabajo. Por lo que hace el control acústico, la doble fachada también reducirá de forma sensible la incidencia del ruido exterior al interior del edificio.

La nueva fachada dispone de manera organizada en su sección los materiales elegidos para garantizar una óptima protección, durabilidad y mantenimiento. Análogamente a la fachada original, tanto los cerramientos interiores como los porticones serán de madera y vidrio, material de origen natural, renovables y de menor huella ecológica. Adicionalmente, permitirán un desmontaje sencillo, reciclaje y cambio de uso.

credits

architects: Albert Clèries, Manuel Julià, Joaquim Mulà  |  status: Competition (2014)  |  competition: Rehabilitación de la fachada de Plaça Nova del COAC  |  clasification: 2 rang  |  visualizer: Studio  |  scale: medium  |  types: commercial, foundation, refurbishment  |  views: 1.414

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dataAE, Jaume Avellaneda | Jorge Ruiz Boluda | Albert Clèries, Manuel Julià, Joaquim Mulà | RAS Arquitectura