Instalar la villa en la cresta de la colina. Dominar el paisaje para, al mismo tiempo, contemplar cada uno de sus rincones. Extasiarnos frente a la inmensidad de las vistas que se nos ofrecen. De eso se trata.

Una flor, una gran flor de hormigón, que se posa delicadamente, casi sin tocar el terreno, buscando sólo unos pocos apoyos estructurales que la sujeten a la Tierra. Una flor que se abre frente a la luz del Mediterráneo, que mira y que quiere entender el paisaje que la rodea. Seis pétalos que atrapan esta luz, y la introducen hacia el interior de la vivienda.

La luz. Este es él elemento que baña y esculpe cada espacio, singularizándolo. Así, cada pétalo abierto contiene un elemento del programa, respetando la distribución sugerida, y otorgándole un nivel expresivo poco habitual. Puede ser aquí donde arraigue el verdadero significado del lujo. La imagen de un núcleo fuerte y sólido, a partir del cual crecen distintos pétalos, cada uno independiente pero a la vez valientemente unido al resto, nos recuerda ciertos valores de la familia y de la complejidad de su estructura.

Construir una villa como si plantásemos una flor. Para ello, instalamos el conjunto volumétrico como un podio, empezando por una plataforma semienterrada, que mira sin miedo hacia arriba, estudiando el movimiento del sol y de las nubes. Sobre esta, el nivel principal, flotando sobre la cota 337. Aquí encontramos el acceso más noble. Una vez atravesado el umbral, la vivienda se abre al paisaje y nos lo ofrece a través de los diversos encuadres. La gran escalera, unión vertical entre las tres plantas, parece volar sobre nuestras cabezas enrollándose a través de la doble altura del salón, y aterriza en el último nivel, donde van encajando entre sí las tres alas de dormitorios.

En lo más alto. Para soñar en el aire.

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architect: Atelier 6 Architecture  |  status: Project (2014)  |  visualizer: Studio  |  scale: 1.223 m2 medium  |  types: house, residential  |  views: 1.507