• Hospederia de turismo Fregenal de la Sierra

  • 0537-ETB-BJZ.ES-2010
  • by ETB Studio

El sentido de paso del tiempo y la superposición de capas históricas que en Fregenal se percibe en cada rincón. Desde la antigua muralla medieval que se reutilizó de forma eficaz para insertar en el denso tramo urbano la plaza de toros y el mercado medieval, hasta la más sencilla y espontánea modificación del paisaje urbano materializada por los nidos de cigüeña, puede leerse este fenómeno, aproximándose a lo existente de una manera indiferente y poética.

Paseando por las calles del pueblo, se detecta esa silenciosa y continua reelaboración de lo existente, del material urbano reconvertido para tomar vida nueva, para volver a hablar su mudo lenguaje de piedra y cal. Se siente también la necesidad de restituir la vida entregada con el paso del tiempo. No sólo esas piedras ya agotadas de historia, señales inequívocas de la capacidad humana de creación y reinterpretación llaman a la atención el pasante, sino también otros elementos de valor aparentemente menor. Los jardines en este contexto parecen tomar un valor añadido enorme, tan monumental como la propia muralla medieval; dentro de una soleada calle blanca de Fregenal en verano, emergen de forma inesperada, a través de un muro blanco de cal, las autenticas “explosiones” de colores de una buganvilla o se observa la alegre danza de unas palmeras batidas por el viento. Dentro de la densidad y homogeneidad del pueblo la naturaleza parece insertarse con una vivacidad aun más fuerte. Estos jardines producen cambio de color, sonidos, atmósfera en la calle misma, aunque apareciendo solo en parte, detrás de un muro que constituye la privacidad y el misterio propios de la dimensión domestica. Este tipo de elementos más cotidiano y aparentemente banales, pueden ser interpretados como auténticos “monumentos”, porque nos hablan de como también detrás de lo espontáneo hay maneras muy elementares de crear lo inesperado, de impresionar al paseante, y agradar al huésped desde el propio espíritu desde el dominio público del pueblo.

En el proyecto para la hospedería de Fregenal, se toma esa segunda vía para construir belleza. La investigación trata exactamente sobre cuál puede ser la forma más sencilla y espontánea de resolver el programa del edificio trabajando con los recursos mínimo del lugar. Tal como las cigüeñas se apropian con esa espontaneidad de las antiguas torres o de las chimeneas y solo con pocos “tejidos” de ramitas marcan de forma definitiva el skyline del pueblo, de la misma manera resulta conveniente la actuación sobre el antiguo monasterio, dejando una huella sencilla y elemental, capaz de producir emoción por medio de un solo recurso, la naturaleza. Por lo tanto, la primera intervención en la parcela no ha sido imaginar el “contenedor” sino el contenido, aprovechar de lo ya existente sin destruir lo necesario, y actuando con la única estrategia de “reforzar” los limites ya marcados.

La idea fundamental ha sido concebir un oasis urbano, un espacio vegetal que ocupara la máxima superficie de la parcela y que invadiera le corazón mismo del edificio. Un oasis verde, de palmeras, de naranjos, de magnolias. Un jardín interior mágico, lleno de olores, sonidos, colores, que pueda atraer a pájaros y mariposas, y que pueda rellenar el lugar con una explosión de vida natural dentro de la densidad de los muros y las piedras del casco antiguo. Crear un espacio para el descanso de los ojos y de la mirada, y del resto de sentidos, un jardín lleno de sensualidad y sombra. Para conseguir este reto se hace referencia al funcionamiento de los corrales de vecinos, antiguos sistemas arquitectónicos típicos de estas latitudes, organizados por largos corredores exteriores volcados a unos jardines florecidos donde se produce una “micro vida” urbana. Ciudad en la ciudad. Estos edificios muy elementales en su estructura, funcionan de una forma maravillosa; cuando de las calles soleadas del casco se pasa el portón de un corral cambia en pocos pasos el interior. Mundo sensorial del pasante.

De la luz a la sombra, del ruido al silencio, del calor a la frescura, del caos a un oasis de vida cotidiana llena de tranquilidad. Hacia el exterior un muro de fuerte espesor divide y protege este “mundo a parte”. Vivir o pasar unos momentos en estas antiguas “maquinas para vivir” significa apreciar los mecanismo de cruce sociales entre residentes, alcanzar un nivel de calidad de vida debido a la calidad de estos espacios sensoriales, prácticamente conectado a cada estancia de los pisos. Todo esto, en el corazón de la ciudad.

credits

architect: ETB Studio  |  team: Alessandro Tessari, Matteo Bandiera  |  collaborator: Nicola di Pietro, German Pro Lozano  |  status: Competition (2010)  |  competition: Hospederia de turismo Fregenal de la Sierra  |  clasification: 2 rang  |  visualizer: Studio  |  scale: medium  |  types: hotel, residential  |  views: 1.882

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