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Carácter urbano

La Plaza del Adelantado constituye el espacio urbano de mayor relevancia dentro del Centro Histórico de La Laguna debido su carácter fundacional, habiendo estado caracterizada históricamente por su vinculación al poder político -ha sido plaza del Cabildo antes de ser plaza del Ayuntamiento- e íntimamente ligada a la actividad social y económica de la ciudad. Por otro lado la nueva Plaza del Mercado aparece como un área de oportunidad, un nuevo escenario que permitirá la apertura del paisaje urbano al barranco.

El nuevo mercado deberá responder a su condición de articulación entre ambas plazas, tanto desde su estructura  funcional y espacial, como desde su expresión formal. El cerramiento, un grueso muro de hormigón rojizo, será el encargado de mediar entre dentro y fuera, de modular la presencia de la nueva arquitectura. Se busca el tono adecuado, dotar al edificio de cierta opacidad, cierto misterio, evitando la expresión retórica de su pragmática estructura interna.

Dimensión pública

El edificio evita en su diálogo con la ciudad tanto una lectura historicista, como la  utilización de la yuxtaposición o el contraste -evidenciar de un modo retórico la condición contemporánea de la nueva arquitectura- como mecanismo de relación, intentando encontrar el límite en el que pueda abrirse a la evocación, a la interpretación, de un modo natural.

Sobre un muro grueso, pesado, se abren grandes huecos que construyen relaciones precisas con el entorno urbano, modulando su relación con la ciudad mediante el ajuste de escala y color.

Estructura funcional

El nuevo edificio se plantea como un contenedor flexible capaz de permitir la utilización tanto autónoma como conjunta de los distintos usos que alberga, posibilitando de este modo un funcionamiento ininterrumpido del mismo a lo largo del día. Para ello se establece un claro orden en planta y sección, destinando las plantas baja y primera a usos estrictamente comerciales y proponiendo en planta segunda una gran sala polivalente capaz de adaptarse a diversas necesidades.

– Mercado:

Dentro del basamento comercial se diferencian dos modelos de mercado: uno que podríamos denominar gastronómico -asociado a la cafetería y los puestos de ventas relacionados con la restauración- y otro tradicional. El primero se vuelca a la Plaza del Adelantado, vinculándose al entorno próximo a la Ermita de San Miguel, mientras que el segundo se entiende desde su relación con la futura Plaza del Mercado. Durante las mañanas funcionarán conjuntamente como una gran logia encargada de articular la relación entre las dos plazas. Fuera de dicho horario dos grandes puertas interiores permitirán independizar el Mercado Gastronómico, prolongando su actividad a lo largo del día. Los puestos de bazares se sitúan en planta primera.

En la calle trasera a la Ermita se sitúan los accesos a aquellos usos que necesitan total autonomía -sucursal bancaria y tiendas de animales- así como a un núcleo de comunicaciones controlado que permite el funcionamiento independiente tanto del aparcamiento como de la zona de taquillas frigoríficas, administración del mercado, guardería y sala polivalente. Esta calle se remata con una amplia escalinata que permite la comunicación con el Barranco.

– Sala Polivalente:

La Sala Polivalente evita su especialización, proponiéndose como un espacio flexible, abierto en el tiempo, capaz de ajustarse a las cambiantes necesidades de la ciudad. El resultado será un escenario animado, palpitante, representación de la vocación cívica del edificio.

De este modo surge la idea de una gran pérgola levemente cerrada por un muro doble de vidrio que deshace su volumen en reflejos del entorno, disolviendo el límite entre dentro y fuera. Una corona, ligera y brillante, que evidencia su autonomía funcional, reclamando una significación propia dentro del paisaje urbano.