La propuesta del futuro museo del bosque en St. Celoni pasa por la lectura y la comprensión de la tensión entre la conectividad (que en términos naturales procura biodiversidad) y las discontinuidades que procede el actual proceso de crecimiento permanente.

El ciclo natural y continuo propio de la Bioesfera, donde los cuatro elementos (aire, agua, tierra y fuego) forman un ciclo abierto, donde los diferentes estados de la materia intentan convivir con un importante cambio en la estructura funcional de la superficie de la tierra.

En términos ecológicos, Ramón Margalef nos recuerda «…La topología del paisaje se ha invertido, al mismo tiempo que el dominio de la energía por parte de la humanidad ha aumentado. Esta inversión de la topología ha fragmentado lo que era un retículo continuado, y los espacios humanizados se han extendido hasta hacerse mayormente coalescentes…». Concretamente y en el caso de St. Celoni hablamos de un asentamiento en el valle medio del Tordera, situado en medio de dos sistemas forestales, el macizo del Montsen y al norte y el Montnegre-corredor al sur. El eje viario que conecta Cataluña con Europa (AP-7) y más recientemente la potente traza del tren de alta velocidad, han roto la continuidad entre el municipio y estos dos sistemas forestales, aislando fragmentos del mosaico.

Las dos parcelas asignadas por el ayuntamiento al noroeste del pueblo anuncian el final de la trama urbana coincidiendo con uno de los dos conectores naturales que han resistido parcialmente al paso de «la alta velocidad».

El museo del bosque deberá permitir establecer transiciones, proyectando el límite entre programas y escalas diferentes, estableciendo puentes de diálogo e intentando minimizar el conflicto entre el suelo urbanizado y la subsistencia de los sistemas naturales…, siempre pensando en un mosaico complejo y diverso entre las acciones naturales y las antrópicas. La topografía del actual solar/emplazamiento se verá afectada de una manera importante por la aplicación directa del planeamiento vigente, un importante terraplén aparecerá al encajar las diferentes rasantes del nuevo viario principal. El proyecto se fija en este hecho, transformando el aparente problema en uno de los motivos de la propuesta.

Un gran vacío de tierras (20.000 m3) justo en medio de la parcela permite generar el espacio donde los programas del museo podrán disfrutar de las diferentes orientaciones solares. Estas mismas tierras serán utilizadas para satisfacer la demanda de nuevas topografías anteriormente dichas, generando nuevos límites que amortezcan las relaciones con la carretera BV-5115  y el AVE.

El objeto del museo del bosque es el árbol y sus variaciones (alineaciones, retículas, agrupaciones), y éste se situará alrededor de un gran vacío, gestionando límites y atendiendo a las situaciones que cada orientación requiere en cada momento del año.

Por tanto, el espacio introspectivo del bosque habilita el tránsito en el límite hacia el nuevo horizonte del claro: introduciéndonos las diferentes atmósferas a los cambios de escala y de dimensión que el nuevo programa del museo hará presentes.

Interpretando y reconociendo que los caracteres genuinos y estructuradores del lugar se materializan en una serie de espacios de mediación y de diálogo donde podremos establecer como usuarios la relación entre arquitectura y naturaleza, … planteando las preguntas en los espacios intermedios, en las transiciones, en las fronteras, en el límite entre las partes como puente o enlace para establecer continuidades y no estancamientos…para abrir significativa y conceptualmente la realidad acontecida en cada momento.
Hablamos de un lugar que siempre ha trabajado de manera intensa, donde la sedimentación de las diferentes formas de explotación del suelo, de los diferentes asentamientos humanos y de las estructuras de relación acaba caracterizando, en muy poco tiempo, este paisaje de acumulación y, no obstante, dinámico a causa del contacto entre fragmentos.

Se entiende el proyecto como paisaje, y se entiende el paisaje des de la mirada humana…no sólo por extenso, sino también por intenso e interno, precisamente por su condición vital, de vida. Proyecto que nace desde las preguntas y que se formaliza desde el proceso, como un descubrimiento, desde las emociones estructuradas y concatenadas a partir de los sentidos, para diluirse posteriormente en la experiencia como paisaje de la memoria.

El claro en el bosque…
… como vacío donde se identifican el lugar y su perceptor…,
… como demanda que propone una baja entropía, un soporte material y espiritual al visitante…,
… y como espera que evoca a la continua renovación del universo.

credits

architect: Toni Gironès  |  status: Competition (2011)  |  competition: Museu del bosc  |  clasification: 2 rang  |  visualizer: Play-Time architectonic images  |  scale: medium  |  types: cultural, museum  |  views: 1.870

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