Un lugar a la sombra es un espacio donde recogerse, un espacio donde descansar, donde compartir experiencias, donde charlar tranquilamente, realizar actividades en común o, incluso, comprar algunos souvenirs, pero, en definitiva, un espacio donde se hace patente la forma de vivir en el clima en el que nos encontramos. Al igual que la antigua civilización surgió a raíz de las inundaciones del Nilo, así surge el MoAN, lugar donde se reconocen por medio de plataformas los distintos niveles que según fuentes históricas marcaban las crecidas del río. Estas plataformas generan un recorte en el terreno, el cual se eleva apoyado sobre cuatro grandes elementos de soporte para liberar un gran espacio en sombra.

Por un lado, la mayor parte del programa del museo queda en la pieza que se eleva, la cual a través de huecos que la atraviesan dará luz a la parte inferior, concebida como ese gran espacio-plaza a distintos niveles. El agua es un elemento importante de la propuesta, por ello para mantener el contacto con el río, es visible desde todos los puntos del museo.

La forma y lugar de implantación se deben al carácter territorial de la propuesta, basada en la continuación de los cultivos existentes en el borde del Nilo y la inserción de nuevos caminos que comunican longitudinal y trasnversalmente los extremos del lugar. Con ello, se genera además un punto de unión con la red existente de movilidad para facilitar el acceso de mercancías que necesita el museo.

En cuanto a la pieza superior, esta responde a una trama reticular de 8x8m, en la cual una serie de patios organizan la distribución, movilidad y el espacio interior del MoAN. La materialidad ligera de este elemento se equipara con la tectónica dura del espacio plaza inferior.