Dada la formidable extensión del río Nilo, la inmensa riqueza cultural y monumental presente en sus márgenes y riberas solo puede ser aprehendida a través de un proyecto extensivo, integrado en toda su longitud.

Las antiguas construcciones egipcias se caracterizaban por su escala colosal y su masividad, mientras que en las orillas del río dominaban las gráciles siluetas de los veleros, contrastando por su ligereza. Planteada esta antítesis, el proyecto aboga por la liviandad de los elementos fluviales, adoptando este una forma abstracta y pura como es el cubo, de forma que se reduce al mínimo el impacto de este sobre el paisaje, manifestándose como una serie de “puntos de luz” a lo largo del recorrido.

La estructura de este cubo etéreo se compone de una serie de marcos mínimos revestidos por las pieles textiles interior y exterior, disponiéndose en el espacio entre ambas capas los aparejos lumínicos. Este armazón macizo revestido de tela, se apoya sobre la plataforma flotante, la cual se encuentra anclada al lecho fluvial.

La simplicidad y versatilidad del espacio que se genera, así como su concepción mutable y “efímera” posibilitan que esta pueda localizarse en los principales puntos de interés a lo largo del Nilo. Constituyendo de esta forma, una primera parada obligatoria en cualquiera de sus enclaves, un espacio donde no solo se encuentra recogida la historia e importancia del río, sino información de interés sobre la ubicación, su flora y fauna.

Es directamente sobre el tejido interior, el cual emula la textura del papiro tradicional, donde toda la información de lugar se encuentra grabada, de forma que la intervención se convierte en contenedor y contenido.