Desde tiempos lejanos la piscina ha recibido una connotación lúdica, entendiéndose como un lugar para la diversión y el descanso. La infraestructura proyectada es concebida como un escenario donde lo comunal y lo personal se intersecta. El proyecto enfatiza su afán por integrar las piscinas y su entorno con la propia arquitectura.

Se propone un edificio que concentra los servicios asociados y cuya modulación proporciona un espacio flexible que organiza el programa en función de la necesidad. Así, se reivindica la piscina como soporte social y se potencia su valor significativo, no solo como solo un lugar para nadar, sino como un lugar donde la gente se reúne y comparte experiencias.

A la hora de proyectar el edificio se apuesta por un esquema lineal definido por tres elementos. En primer lugar, una estructura de hormigón hace las veces de soporte. La seriación de pórticos da como resultado un esqueleto que envuelve un espacio neutro y longitudinal.

Dicho espacio es colonizado por el segundo elemento, los bloques programáticos. Una piel cerámica se encarga de envolver estas cajas, acotando de manera evidente cada uso y diferenciando los espacios sólidos de los vacíos.

Por último, estos bloques de programa son caracterizados y activados por medio del tercer elemento. Una serie de artificios definen estos espacios y gracias a su carácter flexible ofrecen la posibilidad de variar en el tiempo.

credits

architect: Estudio DIIR  |  team: David Meana, Ignacio Navarro, Iñigo Palazón, Ricardo Fernández  |  client: Unknown  |  status: Competition (2020)  |  location: Burgos, Spain (42.386111, -3.736278)  |  climate: Continental, Temperate  |  material: concrete  |  environment: Urbanization  |  visualizer: Studio  |  budget: 600.000 €  |  scale: 8.600 m2 medium  |  ratio: 69,77 €/m2  |  types: pool, sport  |  views: 505