El objeto del proyecto es la creación de un nuevo cementerio para el municipio de Churriana de La Vega ubicado en el corazón de la Vega Central de Granada.
Un paisaje en crisis que ha ido perdiendo su idiosincrasia a causa de la repercusión de las nuevas infraestructuras viarias y del descontrolado crecimiento de la ciudad en los últimos 50 años, dando como resultado un paisaje de “ISLAS DE VEGA” inconexas de sí mismas, de sus ríos y más aún de la ciudad.

La reflexión sobre los nuevos LÍMITES EN EL PAISAJE y sobre la relación ARQUITECTURA/PAISAJE marcan el punto de partida del proyecto, que busca el equilibrio entre la escala humana y la lógica intrínseca del paisaje camuflando la arquitectura y poniendo en valor el suelo agrícola de la vega, entendiéndose el proyecto en el conjunto vega, fuera de los límites de la parcela.

La parcela presenta DOS PAISAJES contrastados íntimamente ligados con el uso de su suelo: el suelo de regadío dibuja una masa agrícola horizontal y vibrante, y el suelo frutal, habitado por una noguera formada por 64 nogales de 20 metros de altura, dibuja una masa arbórea que referencia el lugar a escala territorial.

La propuesta parte de radicalizar la concepción de los DOS MUNDOS existentes en un cementerio, tanatorio y camposanto, y de asociarlos a los dos paisajes de la parcela, generándose un lenguaje recíproco entre programa y lugar.

El tanatorio busca la funcionalidad articulándose como una masa construida ubicada estratégicamente sobre la parcela de regadío, liberando el suelo agrícola y permitiendo la contemplación del paisaje de la vega en su conjunto.

El camposanto, ubicado en la noguera, requería una reflexión sobre como intervenir en ella sin tocarla para no romper con su estrategia de plantación.
Una estructura fúnebre compartida materializa el lugar de los enterramientos reinterpretando el concepto de memorial y consolidándose en el paisaje como un panteón común evasor de jerarquías. Se trata de una estructura de hormigón, cubierta por un manto vegetal, protectora de los elementos meteorológicos, espiritual, íntima, atemporal e íntimamente ligada con la noguera, perteneciendo a ella sin tocarla.
Desde el tanatorio los enterramientos quedan camuflados bajo el paisaje agrícola y desde el interior de los mismos desaparece el paisaje vega, existiendo solo una mirada íntima entre éstos y la noguera.

El suelo de regadío ,constituido por dos sub-parcelas separadas por una linde, materializa el vacío entre las dos masas: arbórea y construida. Una de las parcelas permite el autoabastecimiento del cementerio a través de su plantación floral.
La LINDE existente que las separa se convierte en el EJE DE LA PROCESIÓN dibujando la transición entre los dos mundos.

El propio suelo aporta las claves de la intervención. El proyecto solo pretende formar parte del diálogo paisajístico existente de una forma silenciosa , camuflándose ,mutando estacionalmente y dialogando con sus tipos de plantación, trazados, lindes, direcciones, recorridos históricos del agua, atmósferas, colores, sonidos, olores, […]