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Integración con el entorno

La reactivación y puesta en valor del pequeño municipio de Parada de Sil de la Ribeira Sacra ourensana, culmina un proceso en el que el ayuntamiento gana, mediante la rehabilitación de la zona, motivación, impulso y promoción. Se plantea como una reformulación del espacio concreto y sus aledaños a través del respeto a la construcción tradicional con el fin de estimular un núcleo en el que se habilitan cuatro viviendas.

El entorno de la parcela de actuación, el núcleo rural de Fondodevila, está formado por una mezcla de ruina y restauración, donde últimamente se han producido nuevas incursiones para la habitabilidad de algunas edificaciones por lo que la intervención se une a las características tipológicas de la zona. De este modo, tal y como especifica el pliego, la propuesta surge del estado actual ya que se busca preservar y respetar la ruina en su reconstrucción.

Volumetría : el hórreo tradicional como modelo

La propuesta actúa proponiendo dos volúmenes respondiendo a los condicionantes del entorno y a la organización eficiente del programa en función de los recursos, no por ello, impidiendo, obviando o renunciando a crear espacios ricos y originales en su relación.
La superficie construida es de 396 m² totales sobre los 894 m² sumando planta baja y planta alta adjudicados y la configuración de la propuesta es la siguiente:

Se realizan cuatro viviendas, dos por volumen, que entre sus diferencias delimitadas y pertrechadas por la ruina existente, la antigua edificación, comparten una distribución en dos plantas y altillo, presentando igualmente, sus correspondientes patios privados que aprovechan las particularidades climáticas de la zona.

Esta adaptación a la tradición arquitectónica rural brinda cierta verticalidad, tres alturas, a unas viviendas que oscilan entre los 108 y los 80 m² y que comparten una asignación equivalente. Así, las plantas bajas, de menor dotación lumínica, asumen las estancias dedicadas a los dormitorios, el baño y acceso a la circulación, así como los patios privados, de este modo se entiende la planta baja como la zona de noche, acentuada por la relación con la luz. Todos estos lugares variarán en tamaño y formas según el espacio ocupado en la antigua edificación.

Las plantas altas hacen de salón-comedor, cocina y aseo. Esta zona está comprendida como una zona de día en relación a la luz y su recepción, donde hace una parada el tiro de chimenea pensando en la fuerte oscilación térmica entre invierno y verano del lugar. Las cubiertas, finalizadas a dos aguas, sirven a todas las viviendas un pequeño y práctico altillo-estudio, culminando en una breve y paradigmática tercera altura esta relación.

Ruina existente : Huella del pasado como elemento configurador

Imbricación con la ruina existente, con la tradición de la casa popular, con el paisaje y con el clima acercan una unión estilizada entre la nueva y la vieja construcción, una relación coherente que rescata lo viejo y ayuda a lo nuevo, una correspondencia que se hace visible en la ilación de la piedra con la madera. Un resultado elegante que deja a la edificación una forma atractiva y armónica, atrayendo la atención del visitante, algo fundamental para instaurar esa relación promotora y motivacional que surge de la propuesta.
Las plantas se organizan a través del núcleo. Un núcleo que podemos definir como la arteria de las viviendas ya que nos crea los recorridos por los diferentes desniveles.

Las circulaciones y las estancias se han ajustado y dimensionado en función de la ocupación de los espacios que sirven. La distribución nos permite reducir los recorridos de las conducciones. La creación del patio, es un lugar con ventajas climáticas que proporciona la sensación de un espacio abierto al entorno y que sirve al uso veraniego y al cobijo invernal de distinta manera.