El crecimiento de la ciudad de Lima nos obliga a una reflexión sobre el proyecto arquitectónico en la que es imposible discernir entre mar y ciudad. La línea que hasta hace poco tiempo separaba dos situaciones geológicas es cada vez más confusa. Mar y ciudad se superponen, y nos obliga a pensar en estos “terrenos intermedios”, espacios que poseen la particularidad de estar constituidos de naturalezas diferentes en la que se producen infiltraciones entre lo natural y lo artificial.

Esta idea se convierte en una sugerencia para el proyecto contemporáneo, en tanto que permite a la arquitectura tomar referencias del paisaje no construido e incluirlo en la propuesta, como si se tratara de una posibilidad más. Por otro lado, es el paisaje natural el que debe pensarse compatible con una arquitectura que, más allá de camuflarse con la naturaleza, reutilice sus escalas, medidas, colores y formas propias de esta última haciendo compatible arquitectura y naturaleza, avanzando más allá de la clásica concepción de los objetos sobre los fondos paisajísticos.

Proponemos la reordenación y ampliación de la Playa de Pescadores insertando un nuevo muelle con un programa de uso que sirva de conexión entre el malecón y la playa; intensificando la relación entre mar y ciudad. Renunciamos a la arquitectura monumental; potenciamos una arquitectura sin exteriores donde las fachadas pierdan su condición de frontera al ser simultáneamente superficies activas de relaciones visuales. La circulación propuesta permite dar forma al espacio, una gran calle con sombra por la que se distribuyen turistas, pescadores y restaurantes generando un campo de movimientos de los diferentes usuarios a través de restaurantes, puestos de mariscos y pescadores, zonas de ocio y descanso así como áreas para la descarga de productos del mar. Surge así un gran espacio enlazado a través de un suelo continuo que va conectando tres cotas diferentes, el malecón, la playa y la cota del nuevo muelle, permitiendo así relaciones de máxima proximidad, del mar a la mesa.

El proyecto rompe con la idea de muelle tradicional proporcionando estancias intermedias, vistas cruzadas, zonas de recreación, así como descargas de productos y embarcaderos para turistas y pescadores. Para ello, la estructura y la circulación se conciben como un sistema integrado a través del desarrollo de una superficie única con varias alternativas en su recorrido, una piel continua que permite la interacción entre los distintos niveles. El edificio puede ser observado como un paisaje de espacios rápidos y lentos en los que los usuarios fluctúan según los días y temporadas, donde la movilidad y la intensidad se combinan en interacciones espontáneas reconsiderando la ocupación y apropiación del espacio público. La transferencia de programas así como la flexibilidad para dar cabida a las intensidades y condiciones cambiantes se consideran vitales para el diseño del proyecto. Los esquemas de usos y la posibilidad de crecimiento proporcionan una condición de flexibilidad en el tiempo que dotan de un enorme valor al futuro del muelle de la Playa de Pescadores de Chorrillos.

credits

architects: Gálvez & Algeciras, BSO Arquitectura, Iván Guerrero, José Luis Perleche  |  team: Gálvez & Algeciras (Raúl Gálvez Tirado, José Algeciras Rodríguez), BSO Arquitectos (Pablo Blázquez Jesús, Miguel Ángel Serrano López), Iván Guerrero Ramírez, José Luis Perleche Amaya  |  collaborator: Alder Zavaleta Trigoso, Julio Chavez Arcila, Gustavo Róssiter Vargas  |  client: Unknown  |  status: Competition (2015)  |  clasification: honour mention  |  location: Lima, Peru (-12.159390, -77.026194)  |  climate: Desert / arid, Hot  |  material: metal  |  environment: Seaside  |  visualizer: Studio  |  scale: 12.139 m2 large  |  types: commercial, market  |  views: 3.771