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Collection.

Estrategia urbana. Abrir los extremos y crear una nueva fachada

Nuestra zona de actuación está limitada en sus extremos por las calles Santo Tomás de Aquino y Félix Troyano. En el extremo que se abre a la Calle Santo Tomás de Aquino, se establece relación con los edificios docentes IES Monterroso y el Colegio Santo Tomás de Aquino y también con el Auditorio Felipe VI, un edificio de interesantes líneas modernas. En el otro extremo, nuestro solar se abre más a la ciudad a través de una calle más ancha en la que existe una zona de aparcamiento, un pequeño parque y una serie de manzanas residenciales.

En lugar de generar una fachada delantera y una fachada trasera a alguna de estas dos calles, nuestro proyecto nace, a nivel urbano, de la decisión de abrir ambos extremos y generar una entrada al edificio en una zona intermedia del solar. Esta nueva entrada sería totalmente accesible desde ambas calles, que quedarían conectadas a través del nuevo acceso creado. Así mismo, el límite sur de la parcela, que actualmente separa la zona de las piscinas y el campo de fútbol, se abriría visualmente de forma que este nuevo recorrido interior no quede comprimido y disfrute de una amplia vista, creando así una nueva fachada hacia el sur. Una nueva fachada abierta al campo de fútbol y a la ciudad y recortada al mismo tiempo por la silueta irregular de las montañas, que quedan a la espalda del edificio de la piscina.

Nueva conexión con las gradas y el campo de fútbol

La entrada propuesta no solo ofrece la posibilidad de ser accesible desde ambas calles sino que además permite la opción de acceder al edificio desde el campo de fútbol y sus gradas. Se generan una escalera y una rampa que salvan la diferencia de niveles de forma que cada una establece un recorrido que conecta el acceso de la piscina con las gradas de ambos lados del terreno de juego, con las zonas de paseo tras las gradas y finalmente, con el bar.

Integración con el entorno

La geometría exterior del edificio responde, como se ha explicado, a una serie de cuestiones urbanísticas, pero también es producto de una serie de consideraciones a nivel de integración en el entorno en el que se inserta, como son, principalmente:

– La silueta de las montañas. Como se puede ver en la imagen que sigue, el edificio propuesto establece una relación directa no solo con el entorno urbano a nivel de planta, sino también con el paisaje a través de una línea de fachada quebrada y singular. Línea que cobra especial protagonismo en su nueva fachada.

– La continuación de la tapia blanca con la que conecta el edificio y que cierra el complejo deportivo. En la infografía que se adjunta junto a estas palabras se puede comprobar cómo se convierte la propia tapia en un elemento lineal al que se somete a una serie de giros y modificaciones que acaban generando la morfología exterior de la piscina. El resultado perseguido es alcanzar un edificio moderno e icónico, de líneas escultóricas, pero sutil e integrado en su contexto al mismo tiempo.

Pieles. Lo de fuera y lo de dentro

Este es un proyecto de pieles, sin duda. Pieles translúcidas, más concretamente. Tenemos, por un lado, la piel exterior, que responde a las circunstancias externas antes citadas (estrategia urbana, mimetización con el paisaje, etc) materializada con paneles rectangulares de policarbonato alveolar de 55mm de espesor translúcidos blancos montados sobre una estructura auxiliar que se separa de los propios paneles para difuminar la proyección de su sombra sobre la fachada. Esta piel, sumada a la geometría que la define, dota al edificio de un elegante aspecto icónico, especialmente cuando comienza a oscurecer y su silueta comienza a brillar.

Pero hay otro mundo oculto en el interior del edificio, envuelto por eso que podríamos definir como la piel interior. El hermoso Iceberg blanco que es el edificio exteriormente esconde en sus entrañas una cueva de hielo. Un espacio intimista, silencioso y calmo, donde el usuario se sumerge en una atmósfera acuática perfecta para el uso propuesto.

Por supuesto, esta piel interior envuelve exclusivamente los espacios húmedos, esto es: las piscinas deportivas, la zona de hidromasaje, la sauna, el baño de vapor y el vestíbulo interno que los relaciona entre sí. Esta piel interior se materializa con paneles alveolares corrugados de policarbonato de 10mm de espesor, como la piel exterior, con la diferencia de que estos paneles son ondulados y tienen un tenue color turquesa. Esto, sumado a la geometría facetada de la cubierta y la línea quebrada de las paredes del fondo, dotan a estos espacios de esa atmósfera casi cavernosa en la que los reflejos del agua o el vapor en la zona de spa terminan de generar una experiencia absolutamente de inmersión sutil y gratificante para el usuario.

Este sistema de doble piel de policarbonato alveolar nos aporta una serie de beneficios más allá de la propia estética que estudiaremos más detalladamente en capítulos siguientes. Un resumen de estos beneficios puede ser:

– Su extrema ligereza, la cual nos permite diseñar una estructura liviana con una geometría quebrada sin problemas.

– Excelente acondicionamiento acústico.

– Sostenibilidad energética eficiente y aprovechamiento de las energías naturales que nos aporta el entorno. Como se puede ver en el capítulo de SOSTENIBILIDAD, donde explicamos con detalle este apartado, al complementar el sistema de doble piel con el sistema de climatización/ventilación absolutamente natural que aprovecha la energía acumulada en el subsuelo conocido como POZO CANADIENSE –o Pozo Provenzal, que aprovechan la energía del propio terreno para enfriar o calentar el aire que se introduce en el interior de la piscina. De esta forma se obtiene un conjunto arquitectónico absolutamente eficiente desde el punto de vista energético.

– Fácil montaje y estandarización de procesos.

– Economía. Este aspecto se ve mejorado no solo por la economía y rapidez de montaje de los propios paneles, sino que indirectamente su ligereza facilita una estructura más liviana, su capacidad para captar calor ahorra energía en invierno, su capacidad acústica ahorra en materiales de aislamiento, etc…

– Mantenimiento mínimo. Resistencia excepcional a carga y alta durabilidad, con garantías de entre 10 y 15 años.

– Protege y filtra la radiación UV.