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En respuesta a los requerimientos de la convocatoria, se plantea un edificio que da cabida a las demandas programáticas y funcionales, y a la vez actúa, por su singularidad, como una gran huella sobre el terreno del campus, de forma que su presencia contribuye decisivamente a la ordenación del mismo y le proporciona carácter con su propuesta dimensional y estructural.

Se proyectan sobre rasante tres cuerpos principales de edificación con una geometría muy definida, de la misma profundidad y distintas longitudes y alturas, que corresponden a las tres fases de ejecución del conjunto. Mediante una estructura de grandes dimensiones dichos cuerpos quedan elevados sobre el terreno, dejando así prácticamente libre en su totalidad el espacio en planta baja. La superficie liberada se fusiona con los espacios abiertos del campus hospitalario, incorporándose al conjunto y creando una serie de zonas de relación entre los distintos usuarios y el personal de todos los edificios del entorno.

Estos volúmenes, que se intuyen ingrávidos sobre el terreno, se apoyan suavemente sobre un cuerpo de formas más orgánicas y dimensiones más reducidas, que actúa como planta baja del conjunto y reúne todos los núcleos de comunicación vertical, el vestíbulo general y las dependencias más públicas.

El primero de los volúmenes, que corresponde a la primera de las fases de construcción, adquiere una longitud muy superior a los de las fases restantes, dotando al conjunto de una notoria presencia desde un inicio y evitando que el nuevo edificio VHIR esconda su singularidad tras el Hospital de Trauma. De esta forma, por voluntad de proyecto, el volumen adquiere una dimensión y una rotundidad formal que pretenden convertirlo en un referente visual desde todos los recorridos del campus.

Los testeros de los tres cuerpos se orientan prácticamente en dirección norte-sur, de forma que las fachadas de mayor longitud, donde se sitúan todas las actividades de trabajo, tengan una orientación este-oeste. Se potencia así la presencia de la luz natural en el interior durante casi todas las horas del día y en la totalidad de las dependencias debido a la forma y proporción de la edificación. La intensidad de la luz solar que entra en el interior podrá ser graduada en todo momento gracias a la creación de una piel exterior de fachada, formada por lamas de plancha perforada orientables a voluntad mediante sistemas domotizados.

La posición de la edificación sobre el terreno reconoce también la creación de un nuevo acceso desde la Avenida Jordà que, además de abrir un recorrido transversal en el campus, servirá para acceder al nuevo estacionamiento y a las zonas técnicas del edificio VHIR. El vial propuesto, explicado en la reordenación general, se prevé de circulación fundamentalmente peatonal, con acceso restringido para vehículos de uso público, de servicios o de emergencias. Las entradas al nuevo estacionamiento y a los suministros del edificio VHIR, se producen de forma que los vehículos prácticamente no entran en el interior del recinto del campus, con la voluntad de transformar este en una zona lo más libre posible de circulación rodada.