Atrapados en la spina1, una isla rodeada por un mar de arena y aurigas lanzados a la carrera, estos ídolos obsoletos eran cautivos expuestos, el botín de un viejo orden que había sido saqueado por el nuevo, pero, aunque el imperio y el emperador eran cristianos y se reían de la idolatría, algo temían de aquella colección de arte.

Representaba la civilización que les había dado origen y, con el paso del tiempo, conforme esa civilización se perdía de vista, llegaron a ver aquellas estatuas como morada de demonios y poseídas por poderes mágicos.

Venecia no era más que un pantano habitado por turistas. Los gasómetros, todas las tardes al ponerse el sol, recordaban vagamente que antaño ellos también eran romanos y, además, nobles […] y soñaban con un destino en consonancia con la grandeza de su herencia perdida; […] y para ello, fueron enviados barqueros a surcar los mares en su búsqueda.*

Ariscar

El proyecto2 plantea la desaparición de los límites entre la fachada y el espacio público a través de la deslocalización de los gasómetros, que a partir de ahora se conciben como estructuras genéricas3: escenarios de acontecimientos y soporte de actividades diversificadas. El proyecto retoma la tradición veneciana de establecer escenografías itinerantes4 en una ciudad que en sí misma lo es, generando espacios efímeros dentro de la laguna.

El jardín

El jardín, por su parte, se plantea como un espacio para el disfrute tanto de vecinos como de turistas, a partir de la apertura de un espacio frontal inundado y el convento, generando una Naturaleza que se densifica y aclara, mostrando un paisaje agrícola y pintoresco, otorgando a la intervención un doble carácter romántico y productivo.

Dos nuevos itinerarios

El proyecto, por último, propone la apertura de una nueva conexión doble para la ciudad:

De una parte, la peatonal, de carácter cultural, en la que se pone de manifiesto las actividades de ocupación temporal del jardín con la restitución de la vía Fondamenta Nova por medio de un nuevo recorrido urbano.

De otra, la llegada de turistas y visitantes se plantea a través del descubrimiento de un canal hasta ahora oculto a través de una ruina en el jardín, estableciendo de esta manera un nuevo apeadero.


*Fragmento adaptado del texto “La basílica de San Marcos de Venecia. Donde un príncipe roba cuatro caballos y un imperio”, del libro “La vida secreta de los edificios. Del Partenón a las Vegas en trece historias”. Autor Edward Hollis. Editorial Siruela, Madrid, 2009.
1. Spina: barrera ubicada en la mitad del Hipódromo de Constantinopla, ornamentada con dos obeliscos y la Loba Capitolina amamantando a Rómulo y Remo
2. Ariscar: término en portugués utilizado por Álvaro Siza, en el que hace un paralelismo entre el proceso creativo fragmentario y el riesgo que se toma en un proyecto.
3. Rem Koolhaas describe los espacios genéricos como fractales, una interminable repetición de módulos sin identidad que son escenarios de la multitud de actividades de una ciudad.
4. En el año 1530 Palladio desarrolla un proyecto de teatro en madera para ser usado como un coliseo siguiendo la tradición veneciana de construir teatros del mundo flotantes. Alvise Cornaro diseñó un gran teatro clásico para ser construido en las aguas de San Marcos, para ser el primer teatro permanente de la ciudad. En el año 1979, Aldo Rossi lo retoma desarrollando un teatro para la Bienal de Venecia.