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Las Siete de Hornachuelos proponen una investigación en materia de vivienda colectiva y espacio público que orbita en tres puntos fundamentales:

Compacidad y permeabilidad

La propuesta persigue una imagen de unidad entre las tres parcelas objeto de la intervención, que responda a una visión de conjunto más amplio que se aleja de entenderse como una suma de viviendas adosadas unas tras otras.
De tal manera, un volumen construido compacto y reconocible se muestra al exterior, quebrando el perfil de su cubierta sobre el cielo y adaptándose a la accidentada topografía del lugar.
A su vez, el interior se presenta fragmentado y permeable, al ocupar la superficie disponible con una concatenación de volúmenes, llenos y vacíos, que se relacionan entre sí conformando y ocupando la totalidad de las tres parcelas intervenidas. Esto genera la aparición de espacios comunitarios y compartidos, espacios de relación para todos, favoreciendo las relaciones de comunidad entre los vecinos.

Transiciones

Una calle-galería interior se insinúa al exterior del volumen como un espacio cubierto y resguardado pero a la vez bañado por la luz de las perforaciones originadas por los grandes patios que fragmentan el compacto volumen exterior.
Planteando la secuencia y la transición entre llenos y vacíos como un entronque con los ejemplos de la arquitectura doméstica tradicional andaluza, la calle interior se dilata y se comprime en su recorrido. Deja a su paso zaguanes de acceso a las viviendas, como espacios de transición entre lo público y lo más privado, espacios de relación, volcados a la luz de los patios.
Un balcón mirador dilata la calle interior en el final de su recorrido, como punto de encuentro de la comunidad, enmarcando las vistas del parque contiguo y el paisaje de Hornachuelos.

Extensión del espacio público

La intervención pretende tratar la dualidad entre el espacio construido y el espacio libre de la ciudad. Presenta dos caras complementarias: una conexión urbana con el casco de Hornachuelos al norte y otra directamente en contacto con el nuevo parque-mirador al sur como una extensión natural del primero.

Apostamos por una operación de continuidad entre las viviendas y el parque contiguo a través de unas bandas equipadas que recogen la topografía del lugar y enlazan la realidad urbana y la realidad natural, la vegetación y las mejores vistas.
La intervención, tanto en las tres parcelas disponibles como en el espacio libre adyacente, da lugar a varias situaciones que aportan singularidad y valor adicional a la imagen reconocible que se pretende conseguir.