Arnold Böcklin comenzó a pintar “La isla de los muertos” sin la barca acercándose a la isla. Fué sugerencia de una tercera persona, que había perdido a un ser querido, introducir ese elemento en la composición. Esto hizo que la imagen adoptase una nueva dimensión, mucho más etérea y sentenciosa.

El bosque representa la frontera que todos hemos de cruzar, y la barca conducida por Caronte es la procesión hasta ese lugar del que no hay retorno.

El cuadro no es otra cosa que un pellizco: “Memento Mori”. Nos produce la necesidad de saber quién va en dicha barca o qué hay tras esos cipreses. Se puede palpar el silencio de la procesión hacia el bosque, roto por el sonido del remo hundido en el agua, por el viento que se cuela entre la oscuridad de los cipreses.

Intuimos que de ahí no se puede volver, que cuando entras, de alguna forma, sales. Es frontera. Y una frontera es tránsito.

A través de la memoria se cualifica el lugar, que es el cuerpo; y hacia ese lugar vuelven los recuerdos, convirtiéndolo en un punto de reflexión, identificable por la propia costumbre de volver.

Nos encontramos en Granada, en plena Vega. La escala con la que reflexionamos el lugar es la que va de Arabuleila a Tarramonta a través del agua. Desde la infraestructura hidráulica de baños árabes, pasando por la sepultura tradicional, hasta el Ager derivado del agua y la tierra.

Es una parcela orientada canónicamente, contorneada por cuatro acequias y con un desnivel hacia el Norte cuyo valor, 2´3 metros, es el de un Estadal (medida agraria propia de la zona desde época árabe).

El Ager Sanctus se genera a partir del trazado de una acequia nueva, que nace de la existente en su lado Sur y que recorre la tierra convirtiendo el desnivel en descenso natural hasta su lado Norte, donde se funde con otra acequia.

En su recorrido S-N, esta nueva acequia se cruza con otra existente cuyo sentido es E-O. El encuentro se produce en forma de cruz, partiendo la tierra y elevándola, creando un bosque de cipreses que serán acceso pero no accesibles.

Este bosque elevado se convierte en el gran punto de reflexión del proyecto, visible desde cualquier otro punto del mismo. Hacia él se confluye y es la antesala de la zona de sepulturas.

La acequia nueva conlleva una procesión en la que se producen diferentes ritos y emociones. El agua cruza espacios abovedados, se aproxima al bosque elevado a través de la suave pendiente, pasa bajo éste y llega a la zona de camposanto con sus Estadales mortuorios dispuestos a forma de recodo. Finalmente se diluye con la acequia Norte y sigue su camino a través de la Vega.

credits

architect: Nuria Rubio  |  client: ETSA Granada  |  status: Academic Project (2015)  |  location: Churriana de la Vega, Spain (37.151517, -3.643652)  |  climate: Mediterranean, Temperate  |  material: stone  |  environment: Park  |  visualizer: Studio  |  scale: large  |  types: cemetery, religious  |  views: 2.623