La nueva hospedería de Turismo en Castuera se plantea como una intervención que busca sus lógicas de desarrollo en las dinámicas de crecimiento urbano. Cerrada entre una densa y fascinante trama urbana en la parte alta del pueblo, la hospedería se asienta en el lugar actuando como parte de ciudad más que bloque compacto que ocupa el territorio. La necesidad de responder a una escala de pequeño tamaño en este barrio y la fuerte condición de exposición hacia Castuera y el paisaje abierto de Extremadura hacen que el edificio se desarrolle como un conjunto de piezas generado a partir de un proceso de fragmentación, como una una piedra rota (fragmentada, descompuesta, fracturada).

A partir de un elemento unitario, se realizan procesos de corte y vaciado que van constituyendo pequeñas plazas públicas. Cada pieza reacciona  a este vacío adaptándose a las diferentes cotas del terreno considerando la pendiente y por medio de un elemento en vertical de conexión  que levanta la figura y marca el nuevo espacio abierto, organizador del proyecto.

De esta manera el edificio puede actuar como elemento de escala compatible con el lugar, capaz de generar espacios abiertos acogedores parecidos a los espacios urbanos; una ciudad dentro de la ciudad, con su carga de diferentes relaciones entre lleno y vacío, abierto y cerrado, alto y bajo. La fuerte visibilidad del conjunto desde Castuera y su posición privilegiada permite establecer relaciones no solo urbanas, sino también paisajísticas con el horizonte lejano de la sierra y parece subrayar la necesidad de dar al proyecto una fuerte carga icónica. Por esto las diferentes piezas del proyecto se conciben como un conjunto de elementos preexistentes, una roca maciza hecha por elementos opacos de contención del terreno. Para lograr este concepto las placas se proyectan como elementos opacos frente al valle que por efecto del paso del tiempo y la erosión generado por el viento se perforan naturalmente abriendo en las paredes un sistema de abujeros naturales. Una “materialidad perforada” que se expresa por medio de un envolvente macizo hecho por elementos prefabricados de hormigón pigmentado de diferente espesor y nivel de perforación.

Esto permite tener en la paredes verticales de las piezas áreas de mayor trasparencia sin perder el carácter de elementos opacos; estas área corresponden a los recorridos y a las conexiones verticales del proyecto, de manera que el paseo interior por estos espacios se convierta no solo en un momento de transición sino también en reales “experiencias arquitectónicas” donde a la cualidad de luz de materiales se unen las vistas que abren de pronto hacia el paisaje creando fuerte reacciones emocionales.

Durante el día las placas actúan como elementos opacos encajados en el suelo como preexistencias, quizás como un trozo de muralla antigua o silenciosos muros de contención de un  cultivo aterrazado; por la noche pasa a ser un conjunto de “faros” luminosas que marcan su presencia en el pueblo desde gran distancia y constituyendo un paisaje luminoso de gran impacto y fuerza.

Este tratamiento afecta las paredes exteriores de las piezas, donde existe la necesidad de “proteger” los espacios más privados mientras hacia las plazas interiores, el edificio vuelve a una transparencia mayor dada por vidrio cortinas y a una continuidad total entre espacio abierto y interior. La flexibilidad de la organización de los elementos permite un constante intercambio entre ciudad y edificio, aprovechando así de la ocasión del proyecto también para crear espacios públicos como salones-miradores o terrazas abiertas a la naturaleza que valoran la calidad de este barrio y pueden estimular su revitalización social y publica.

credits

architect: ETB Studio  |  team: Alessandro Tessari, Matteo Bandiera  |  collaborator: Nicola di Pietro, German Pro Lozano, Samuele Evolvi  |  status: Competition (2009)  |  clasification: 3 rang  |  visualizer: Studio  |  budget: 5.350.000 €  |  scale: 2.520 m2 medium  |  ratio: 2.123,02 €/m2  |  types: hotel, residential  |  views: 1.826