Museo de Escultura de Leganés
0571-PYP.OLA-MAD.ES-2011
Architects: Pereda + Pérez, Olite Arquitectos
Status: Competition (2011)
Clasification: 3 prize
Visualizer: Studio
Scale: Medium
Types: Cultural, Museum

Museo lineal como estrategia de implantación

Al intervenir en un  lugar como el Museo de esculturas al aire libre de Leganés, asentado en un magnífico jardín de imponente arbolado y que es, a la vez, lugar y programa del proyecto,  se revela fundamental que la nueva sede que acoja la colección de esculturas “in-doors” del museo busque el compromiso entre el respeto por el jardín que acoge la colección, su forma y las piezas escultóricas que exhibe, y una implantación que integre y ordene el conjunto de lo edificado y de los espacios  abiertos que genera.

Una intervención, por lo tanto, que no desfigure el espacio ajardinado existente ni formal ni programáticamente, ni en el modo que tienen los usuarios de relacionarse con el mismo y con las esculturas que exhibe.

Siguiendo estas premisas se propone una implantación de la edificación de forma lineal  y perimetral que:

– Preserve  el jardín como el lugar que fue. Mantenga su configuración espacial, la memoria de lo que siempre ha sido, a pesar de la aparición de un nuevo elemento ajeno a su naturaleza original.
– Mantenga la superficie de uso del jardín/ museo.
– Respete, en la medida de lo posible, el arbolado existente y reponga el que tenga que ser eliminado en otras zonas del jardín.
– Conserve el espacio expositivo del jardín tanto en forma como en las dimensiones de su superficie.
– Se apoye en la topografía como generadora de un recorrido expositivo de interés sin forzar actuaciones que desvirtúen la fisonomía del lugar.

Entendemos que el valor del jardín en sí mismo es grande y su presencia está fuertemente arraigada entre los vecinos de Leganés, por eso, y más allá del valor (grande) de las esculturas que alberga, entendemos que, más que nunca, EL LUGAR ES EL MUSEO, y no al revés, por esto proponemos un espacio expositivo que se vincule íntimamente al jardín-museo, que no se puedan entender el uno sin el otro.

El valor añadido de esta estrategia de implantación, y principal objetivo programático del espacio expositivo es que el museo pueda recorrerse mientras se disfruta del propio jardín y de las esculturas al aire libre que en él se exhiben.

Museo como límite: el jardín y la tapia

Como si de un jardín privado se tratara, el Museo de Esculturas al aire libre de Leganés cierra su perímetro con un enrejado de forja de tres metros de altura que abre sus puertas para disfrute del  público cada  mañana del año y las cierra bien entrada la noche.

Este preciso reconocimiento del límite, a pesar de tratarse de un museo de propiedad municipal, subraya, por una parte, el carácter de “jardín” del ámbito que tratamos frente al más habitual “parque” como lugar de esparcimiento público , y por otra , habla, obviamente, del valor de las piezas escultóricas que acoge.

El jardín es un ámbito de naturaleza urbana que hay que delimitar para proteger. La construcción de un límite resulta pues consustancial a su definición. A pesar de que, a priori, una implantación central en el lugar propuesto pudiera resultar más ortodoxa, sería siempre más agresiva con el medio existente. Sin embargo, construir un museo lineal en el borde del jardín resulta natural como concepto de implantación. En este caso, es el propio museo el que adopta la forma de la tapia que lo cierra para definir este límite, antes verja.

Tapia / jardín: memoria del límite vegetal

La ubicación del museo en la frontera sur del jardín, aunque de baja altura (B+1) y muy adecuado a la escala y al carácter del entorno residencial de la Calle de la Paz, supone la aparición de un nuevo límite de naturaleza sustancialmente distinta al que existía anteriormente, en un lugar que solía lindar con la reja de forja del jardín a través de la cual asomaban árboles y setos como cierre amable del museo de esculturas al aire libre.

El proyecto propone recuperar, a través del nuevo museo, la memoria del linde del jardín con la Calle de la Paz, construyendo una tapia vegetal que se comporte como un jardín vertical, parte del jardín que ahora ocupa el edificio.

Planteamiento y organización: museo paseo/ paseo museo

La propuesta toma el propio jardín como elemento vertebrador y mimetiza sus cualidades de paseo expositivo a la sombra de los árboles desde una intervención en la que el límite entre interior y exterior se vuelve difuso y en el que es posible recorrer el museo desde el exterior, tanto como disfrutar del jardín y de sus esculturas desde el interior del museo. Se establece, por tanto, un recorrido longitudinal del jardín y del museo que se acompañan mutuamente en una secuencia continua que bien podría entenderse desde conceptos aparentemente paradójicos  como ENTRAR FUERA/MIRAR DENTRO o SALIR DENTRO/MIRAR FUERA.

Frente a otras soluciones, probablemente más “virtuosistas”, en las que la arquitectura del nuevo museo imponga su nueva geometría y su volumetría con afán “reordenador”, y que suele tener como consecuencia la segregación de espacios existentes, se ha optado por una solución ordenadora e integradora, siempre referenciada al propio jardín, que se asocia con éste indisolublemente en forma, uso y, sobre todo, al recorrerse.

Por otra parte, distintas especies trepadoras han colonizado las fachadas de los edificios del actual complejo museístico, tapizando sus volúmenes con un sugerente manto verde que las integra de una manera más decidida en el jardín al que dan servicio.

Nuestra propuesta se apoya también en este hecho para producir una fachada que se mimetice con aquellas y se integre en el jardín de manera decidida.

Esta fachada vegetal orientada al sur tiene, además, evidentes cualidades en términos de ahorro energético y eco-eficiencia, aspectos éstos tan demandados hoy en día.

Secuencia de aproximación y recorrido museístico

El proyecto toma como lugar de partida la esquina norte del edificio existente que está físicamente en contacto con el jardín de esculturas y desde ahí se inicia la secuencia de aproximación al nuevo complejo edificado.

Una marquesina “entre jardines” se asoma en este punto charnela del proyecto y recorre longitudinalmente el espacio que anteriormente ocupaba la calle peatonal que atravesaba el jardín entre la Avenida del Museo y la Calle de la Paz, y cuya memoria urbana consolida, apoyándose aquella en un talud verde y entrando en el museo a través del jardín de pequeñas esculturas, espacio éste anteriormente infravalorado, a la espalda del edificio del museo existente y que se convierte en el auténtico espacio articulador de la propuesta y pieza clave para entender el acceso y el recorrido del museo.

El recorrido museístico comienza en este punto y atraviesa longitudinalmente el nuevo edificio desde la cota 650,70 en la que se asienta el ingreso, hasta la cota 654, habiendo pasado por sucesivas plataformas expositivas aptas para la exhibición de las piezas de mayor porte de la colección, que acompañan el jardín en toda su extensión a la vez que permiten la sectorización temática del espacio expositivo sin necesidad de colocar barreras que distorsionen el espacio de la galería. La última de estas plataformas desemboca en la sala de exposiciones temporales, que, ya en la cota del jardín, quiebra el museo hacia el oeste recogiendo el  límite occidental de la parcela. En este punto del museo se produce una inflexión y se inicia el recorrido de vuelta hacia el acceso y otros enclaves del edificio a través de un paso en alto lineal que recorre el edificio en sentido inverso siempre en la cota 654 y que permite entender la sección de la nave a la vez que alberga las piezas de menor dimensión de la colección, como pueden ser los  bajorrelieves y escayolas planas.

Una rampa conecta este paso en alto con la zona de recepción del museo en planta baja e incorpora el jardín de pequeñas esculturas al recorrido, ahora visitable y valorado, y cierra el bucle del recorrido museístico, dando paso a otras dependencias del museo como el salón de actos, la cafetería, el restaurante, aulas y talleres, todos ellos articulados alrededor del patio de servicios y actividades.

Intervención en las preexistencias

En el análisis del conjunto arquitectónico heredado se detectaron varios tipos de disfunciones a corregir que depauperaban el funcionamiento del complejo y rebajaban la calidad de los espacios exteriores alrededor de los cuales se organiza la edificación:

– De tipo Constructivo,  producto del tiempo y del uso intensivo del complejo.
– De tipo Organizativo. Las sucesivas ampliaciones han ido generando servidumbres en los usos y segregando partes de las mismas.
– Los accesos a las instalaciones, a veces compartidos por usos difícilmente armonizables, han dejado espacios literalmente “cancelados” (patio de esculturas), por la mera imposibilidad de controlar accesos dispares y  alejados.
– Falta de adecuación y calidad de los espacios exteriores que organizan el complejo. Este es, probablemente el más grave de los problemas detectados, ya que estos espacios exteriores tienen que formar parte activa del museo y en la actualidad se encuentran infravalorados e infrautilizados.

Competition: Museo de Escultura de Leganés | Team: Carlos Pereda, Óscar Pérez, Ignacio Olite | Collaborator: Ángela Clua, Marc López, Javier Ugarte | Technical: Atec aparejadores | Post date: 30/08/2012 | Views: 3.043