El museo de arte  contemporáneo  que  albergará  las  obras  del  pintor Santiago Ydáñez se inserta en un lugar de inusitada belleza. El lugar se caracteriza por tres fuertes condicionantes: por un lado es una colina con unas vistas privilegiadas sobre la localidad de Puente de Génave, por otro es un lugar que es mirado desde cualquier punto de vista, tanto desde Puente de Génave como desde las montañas y el paisaje circundante. La tercera característica fundamental consiste en que una gran alfombra de olivos cubre como un tapiz el solar elegido de actuación.

Con estos tres condicionantes, mirar y ser mirado y los olivos presentes, creemos que el futuro museo Santiago Idáñez, debe, por un lado respetar y potenciar el maravilloso paisaje natural donde se inserta y por otro lado servir de mirador privilegiado sobre el paisaje urbano de Puente de Génave.

Asimismo, entendemos que un museo de arte contemporáneo debe interrelacionarse con su entorno y no presentarse ajeno a él. Las fantásticas obras de Santiao Idáñez  no deben mostrarse en las tradicionales salas blancas asépticas y cerradas típicas de los espacios museísticos. Por el contrario creemos que su obra debe ser expuesta al lado del paisaje que lo vio nacer, de tal modo que arte, pintura, arquitectura y paisaje se fusionen en una gran obra como será el futuro museo. Fundamental por tanto a la hora de crear el museo, ha sido el presentar las pinturas al lado del maravilloso paisaje de olivos de su localidad. La propuesta plantea un paseo desde el cual disfrutar las obras de arte al mismo tiempo que contemplamos maravillados los olivos del paisaje natal de Santiago Idáñez como si fuera una sala de las Maravillas contemporánea.

De este modo, colonizamos la colina con un anillo blanco de una sola altura  y con una crujía  variable de entre 5 y11 metros que permite entender la operación como un suave gesto arquitectónico que abraza la colina  y que invade de forma mínima al paisaje.

Este anillo constituirá una fuerte presencia en Puente de Génave ya que será observado desde cualquier punto de la localidad así como desde los montes circundantes. El anilló potencia el pasaje de forma intensa al colocar un gran muro blanco y abstracto en el paisaje de la colina de olivos, como si de un gigantesco lienzo en blanco se tratase. Dicho anillo presenta tres aperturas o terrazas desde los cuales contemplar el maravilloso paisaje de Puente de Génave y de sus alrededores. Tres miradores que interactúan con el museo, con Puente de Génave y con los montes circundantes.

Programáticamente, estos huecos, dividen el museo en tres sectores: sector público, sector de exposiciones y sector privado o de acceso restringido de personal.

El anillo presentará en su interior como un gran patio o jardín de olivos en el cual se podrán realizar intervenciones artísticas al aire libre o presentaciones que dialoguen con los olivos y con el muro blanco perimetral que servirá de telón de fondo omnipresente en el paisaje.

Los accesos se solucionan mediante la creación de un suave camino serpenteante que accede a la colina por la parte este del solar. Un idílico recorrido entre olivos para llegar al anillo blanco y contemplar el horizonte elevado de Puente de Génave. Adicionalmente, y como contrapunto a anillo creamos una torre cristalina y transparente que alberga ascensores y escaleras para solucionar el acceso de las personas con minusvalías y la carga y descarga de mercancias.

Una vez dentro del museo, el recorrido a través de sus salas pondrá de manifiesto las dos características claves de la arquitectura andaluza, como son la luz y el paisaje.  El paseo por las salas de exhibición permitirá contemplar las obras de arte al lado de los olivos mediante la situación de grandes huecos transparentes en el anillo. Fusionándose de este modo arte y naturaleza. Contemplar los cuadros al lado del paisaje natural.

En las zonas más privadas del museo, como con las oficinas, mediateca o salas de reuniones, se colocan unos pequeños y perfumados patios transparentes que dotan de luz a esta parte del programa más íntimo desconectándolo del paisaje exterior y permitiendo la continuidad muraria del anillo.

Asimismo en la zona mas privilegiada del solar y del museo, que es la zona norte, por albergar las mejores vistas hacia Puente de  Génave, se coloca la cafetería restaurante para poder disfrutar de la mejor visión del paisaje urbano, tanto de día , como disfrutar sus luces de noche.

El anillo blanco del museo de Santiago Idáñez   potencia el paisaje en el que se inserta y da un nuevo sentido coronando la colina en el sentido más amplio del término y siendo un hito y referente visual hacia el que los ciudadanos pueden dirigirse tanto como para contemplar las pinturas de Santiado Idáñez como para experimentar de forma más intensa el paisaje natural jienense que les rodea.

credits

architect: José Jaraiz  |  status: Competition (2011)  |  competition: Museo Santiago Ydáñez  |  visualizer: Studio  |  budget: 4.100.000 €  |  scale: 2.300 m2 medium  |  ratio: 1.782,61 €/m2  |  types: cultural, museum  |  views: 2.510

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