Una ciudad educada

Dicen que las mascotas se acaban pareciendo a sus propietarios. También la personalidad de los ciudadanos refleja las cualidades de las ciudades en las que habitan. Podemos experimentarlo visitando cualquier lugar. Los parisinos, londinenses o berlineses podrían ser definidos siendo comparados con sus calles, plazas, fachadas y pavimentos. Alimentamos cada día y en cada acto esta relación de ida y de vuelta.

Nuestros actos modifican la ciudad y ella, en su continua materialización, nos influye en nuestra forma de ser, creando el carácter de la ciudad y la idiosincrasia de sus habitantes. Sería un buen momento para reflexionar sobre cómo somos los madrileños y qué tipo de ciudad queremos. Hacer ciudad es por lo tanto un acto no solo constructivo sino auténticamente fundacional: somos como donde vivimos. Por ello proponemos un cambio de actitud hacia un planeamiento más educado que se crea desde la búsqueda de la expresión de los acontecimientos urbanos. La ciudad no debe dividirse tan sólo entre llenos y vacíos o entre aceras y calzadas, existen líneas de movimiento invisibles, “halos de actividad”, que no se reflejan en un plano de alineaciones o en un loteo de parcelas.

En la actualidad, el entorno carece de lugares que medien entre los edificios, los recorridos y la plaza. Los grandes volúmenes edificados del edificio España y de la Torre de Madrid se prolongan en unas aceras mínimas y el peatón que desemboca desde la Gran Vía no dispone de un lugar adecuado de parada y espera. Proponemos pasar de ese urbanismo que se generó desde las infraestructuras y los volúmenes a una ciudad que atiende a los movimientos de los ciudadanos. Y gracias al empuje de todos ellos la nueva plaza encontrará su forma, ya sin imposiciones geométricas.

Un paréntesis para el centro

Pensamos que es casi obligatorio crear un gran vacío frente al entorno densificado que lo rodea. Se trata de un espacio del tamaño de un gran campo de futbol. Con una superficie de unos 5.000 m2, es un poco mayor que la Plaza del dos de Mayo y se sitúa en un tamaño intermedio entre la Plaza Mayor y la Plaza de Callao.

Se llevará a cabo tan sólo mediante plantaciones vegetales, evitando la aparición de elementos construidos. Al igual que en otoño, invierno y primavera Madrid disfruta de hermosos días de sol que sin duda serán aprovechados por los ciudadanos en la nueva plaza, en verano se hará necesaria la utilización de espacios umbríos que ayuden a protegerse de la fuerte exposición solar.

Por ello proponemos la construcción de un límite arbolado como fuente natural de protección junto a una leve cubierta tensada que en la época estival soportará toldos y difusores de agua nebulizada. El día a día de este nuevo lugar debe basarse en su capacidad de transformación. No hablemos de usos, sino de posibilidades. Imaginemos un espacio para conciertos o cine de verano, para grandes actos públicos, para mercados temporales o, simplemente, un lugar estancial que incluirá un mobiliario disperso que se podrá trasladar en busca de la orientación más adecuada.

Un espacio sin manual de uso, sin rutas, sin usos característicos. Un lugar donde todo es posible pero nada es forzado. Y su forma recogida y pregnante, orientada hacia el monumento a Cervantes, quedará en la memoria de los visitantes como un nuevo hito en la ciudad. Un espacio para respirar. Un espacio para convocar. Un espacio para descansar.

Cruzar la plaza

La Plaza de España es un lugar de estancia pero también de paso. En ella confluyen las circulaciones peatonales que unen el centro con los grandes parques de la ciudad (Templo de Debod, Parque del Oeste, Madrid Río y Casa de Campo) y con el entorno monumental del Palacio Real y los Jardines de Sabatini. La peatonalización del tablero superior de la calle Bailén va a permitir la apertura de un gran recorrido urbano que comienza en el Paseo de Pintor Rosales y se culmina en la Plaza de Oriente.

Su bifurcación hacia el centro de la Plaza y la Calle Gran vía genera un conjunto de itinerarios principales que se convertirán en referencia tanto para habitantes como para visitantes. Se ha evitado la uniformidad en el diseño de estos caminos, tanto en su anchura como en su longitud, para dotarlos de un carácter más natural. Se trata de evitar la aparición de grandes ejes lineales que provoquen perspectivas inalcanzables.

Bien al contrario, se pretende que el peatón discurra a través de tramos de menor longitud en los que oblicuamente se nos muestre su continuidad. La orientación del peatón por los nuevos recorridos se produce por la aparición de elementos de referencia que surgen a lo largo de los caminos. Unos por su carácter singular (monumento a Cervantes, monumento al Pueblo del dos de Mayo y fuente de las Conchas), otros por su importancia arquitectónica (Casa Gallardo, edificio de la Compañía de Minas, Torre de Madrid y Edificio España).

Diferentes lugares para diferentes usos

Aceptando la necesidad de reducir el consumo de agua, se propone implantar bajo los árboles una nueva vegetación que se mantenga exclusivamente con el agua reciclada de la plaza, que se almacenará bajo el paso elevado de la calle Bailén. Existe una primera base de superficies arbustivas continuas, verdes, de formas orgánicas, concebida como un manto ondulado que fluye. Alfombras arbustivas que junto al arbolado constituyen un ecotono urbano entre el entorno construido y las zonas verdes existentes en su proximidad.

Estas alfombras se deshacen en el gran espacio de la pradera. Entre esa primera base surgen una serie de episodios vegetales que definen y enmarcan los espacios de la plaza y singularizan estancias con sus diferentes estructuras, texturas, colores y floraciones. Estos episodios conforman 31 estancias de diferentes tamaños alejadas de la circulación y que pretenden ser una invitación al ciudadano al disfrute, a la pausa, al descanso y al juego.

Concebidas de forma abierta, son una carta para la ciudadanía, que tendrá que decidir en el transcurso del proyecto sobre sus contenidos de acuerdo a sus necesidades. Las propuestas dibujadas entiéndanse por lo tanto como una sugerencia más que como una imposición. Como punto de partida para su elección digamos sí a la conectividad, a lo natural y a lo participativo y evitemos lo rígido, lo “hiperdiseñado” y lo cerrado.

credits

architect: Ulargui Arquitectos  |  collaborator: Fran Mateos  |  client: Ayuntamiento de Madrid  |  status: Competition (2016)  |  clasification: finalist  |  location: Madrid, Spain (40.423415, -3.712475)  |  climate: Continental, Temperate  |  material: undefined  |  environments: Urban, Park  |  visualizer: Studio  |  scale: large  |  types: landscape, park, public space, square  |  views: 2.856