El proyecto se sitúa en el recinto fabril de Can Batlló, en el barrio de La Bordeta, y se enmarca en el contexto de una ciudad postindustrial como es Barcelona, la que en los últimos años ha vivido un cierto proceso de reindustrialización, pero también se han derribado la mayor parte de sus fábricas y recintos, dejando solamente pequeños elementos emblemáticos.

En el conjunto de Can Batlló hay mucha memoria y, aunque cerró como fábrica textil durante los años 60, desde entonces hasta hace pocos años ha seguido funcionando como una ciudad de los oficios, hasta que el planeamiento institucional provocó la paralización de la actividad productiva en su mayor parte. En la coyuntura actual de crisis económica, el planeamiento previsto ha quedado obsoleto.

Este proyecto final de carrera plantea un uso de los espacios más adecuado a la realidad actual: espacios pequeños y de dimensiones medianas donde se puedan instalar proyectos diversos –como ya está pasando con la autogestión de los vecinos-, además de recuperar el uso productivo que ha caracterizado siempre el recinto.

Además de albergar actividades productivas de todo tipo, se plantea el recinto como un centro de Postincubación de empresas ya consolidadas en las Incubadoras situadas en la zona del 22@, con el objetivo de permitir el crecimiento de éstas a través de consultorías especializadas, espacios empresariales y acercamiento a fuentes de financiación. El recinto de Can Batlló tiene las capacidades espaciales adecuadas para la continuación de las empresas que finalizan el plazo de tres años, ofreciendo una plataforma de consolidación, fomentada por la red empresarial del recinto.

En el sector norte del recinto, los vecinos ya han empezado a activar los equipamientos autogestionados para el barrio. La estrategia de este proyecto pretende respetar este sector que ya está activo y apoyar el trabajo de la Plataforma Can Batlló, impulsando la actividad productiva del sector sur, actualmente en estado de abandono. Con la ocupación de este sector, en el recinto coexistirán dos entornos con usuarios diversos; el sector productivo y los vecinos que residen en las viviendas y que utilizan los centros sociales y equipamientos.

La unión de los dos entornos plantea un ámbito de interacción entre ellos, el cual se tendrá que definir de forma que permita la convivencia de los dos escenarios y crear sinergias entre ellos.

Además del espacio libre que conforma el entorno de este “espacio de unión”, aparece la Nave 17, una edificación de los años 40, donde se materializa la estrategia del proyecto, acogiendo programas que faciliten la convivencia entre los dos ámbitos: el social y el productivo. A nivel programático, se plantean espacios comunitarios (con bar-restaurante, comedores y espacios polivalentes) que puedan utilizar todos los usuarios del recinto, tanto los trabajadores como los vecinos y ciudadanos que habiten las naves. Además, será el centro logístico del recinto, donde se gestionarán todas las empresas.

Se plantea un modelo flexible que pueda transformarse a lo largo del tiempo, adaptándose a los requerimientos del momento, entendiendo que todo está en constante evolución y que las necesidades son siempre cambiantes.

credits

architect: Anaïs Bas Mantilla  |  client: ETSA Valles  |  status: Academic Project (2015)  |  location: Barcelona, Spain (41.3692968,2.1349163)  |  climate: Temperate, Mediterranean  |  materials: glass, metal, wood  |  environment: Industrial  |  visualizer: Studio  |  scale: large  |  types: cultural, mixed use, refurbishment  |  views: 5.799