El proyecto nace de una serie de experiencias que pudimos vivir en la ciudad de Guardamar del Segura. Como muchos municipios costeros ven disminuir notablemente su población durante los meses de invierno, lo que hace que la actividad y los comercios también se vean afectados. Guardamar acoge a sus habitantes nativos o residentes permanentes. La zona del Paseo marítimo queda en un segundo plano.

El objetivo no quedaba lo bastante claro y no queríamos acotar unos fines y un desarrollo del proyecto sin conocer a fondo el lugar y sin basarse en lo obvio. El análisis se hizo a tres niveles: atmosférico vivencial o social, tipológico y ambiental o atmosférico.

Para el primero nos propusimos realizar una acción en el mismo paseo durante un día de marzo para que aquellos que se encontraban allí nos contaran cómo cambiaba la forma de vivir esa zona durante el periodo no vacacional. El hecho de que menos del 10% de las viviendas estuvieran habitadas era algo que ya nos esperábamos, sin embargo otro dato más fue el que nos sorprendió: la gente que reside en Guardamar, en la zona central no es usuaria del Paseo Marítimo, ni siquiera por parte de la gente joven.

Por otro lado en cuanto al aspecto tipológico, realizamos un censo de los tipos de viviendas (número de habitaciones, tipos de balcones, tipos de cubiertas, tipos de escalera) además de un levantamiento completo de todos los edificios que queríamos analizar, donde estaban los edificios en altura.

En cuanto al análisis atmosférico, quisimos hacerlo ya que pocas veces lo integramos en un contexto arquitectónico, y en realidad la arquitectura está íntimamente con las condiciones ambientales. Las pruebas fueron a nivel de la velocidad del viento y la humedad en función de la luz y además del viento.

Después de todo este análisis el objetivo que nos fijamos fue revitalizar esta parte de la ciudad de Guardamar. Se iba a convertir durante los meses de invierno en un destino turístico especializado en personas de la tercera edad, un Centro de día disperso. El proyecto abarca des de la gran escala, interviniendo en el paseo o sobre todo una manzana, hasta una escala de cirugía arquitectónica, donde se modificarán los espacios de algunas viviendas. Además de los espacios residenciales también diseñan los espacios que van a usar los ancianos, para sus actividades. En el periodo estival, se regresará a la normalidad y no existirá el carácter residencial, únicamente una parte de las actividades que no invaden los edificios y aprovecha estructuras preexistentes: un parque y un centro cultural.

Las partes desarrolladas son aquellas que tienen que ver con el cuerpo y la actividad física y las que tienen que ver con el ocio. En las primeras, se plantean por una parte un balneario marino, que a su vez servirá de espacio público porque nace como un brazo del paseo marítimo. Por otra parte sobre toda una manzana se diseña toda una infraestructura de actividades deportivas, como un circuito bici que rodea uno de los edificios a modo de banda de moebius sin entrar en las viviendas.

En cuanto a las actividades de ocio, serán las de pequeña escala, se modifican espacios de una vivienda para el juego y las fiestas de los ancianos. Por otra parte un patio lineal de una manzana, se convierte en un corral de comedias, donde los balcones se convierten en palcos.

credits

architects: Beatriz Antón, José Miguel Asencio, Rafael Miralles, Luis Ortiz  |  client: ETSA Alicante  |  status: Project (2015)  |  location: Guardamar del Segura, Spain (38.077216,-0.6544757)  |  climate: Mediterranean, Temperate  |  material: undefined  |  environments: Seaside, Urban  |  visualizer: Studio  |  scale: extralarge  |  types: refurbishment, residence, residential  |  views: 1.804