Antecedentes

La ciudad histórica de Zaragoza, contaba con diversos barrios alrededor de sus murallas, el actual barrio de San Pablo, siendo uno de ellos mantiene hoy en día su trama medieval. La falta de espacio público o zonas porosas ante el denso trazado del barrio se hace evidente.
San Pablo se ha convertido en una de las zonas más degradadas de la ciudad de Zaragoza, tanto a nivel social como de infraestructuras y equipamientos urbanos. Solares abandonados, medianeras y patios interiores se convierten en protagonistas de este nuevo paisaje urbano. El barrio, además, cuenta con un alto nivel de población inmigrante, infantil y adolescente que reclaman espacios de convivencia y culturales.

El nuevo edificio pretende actuar, no solo como biblioteca y centro donde promover actividades culturales para el barrio, sino también como nuevo lugar de encuentro y relación, fomentando la diversidad social atrayendo a gente de otras zonas de la ciudad. En definitiva, una pieza que revitalice la zona y devuelva parte de la importancia histórica al lugar.

Descripción General

Debido a su situación fronteriza entre la ciudad histórica y la nueva ciudad a orillas del río Ebro el proyecto tiene una vocación intermedia de unión entre ambos, de apertura de la densa ciudad hacia el río. El objetivo de esta arquitectura, entendida como una intervención en un paisaje urbano heterogéneo y complejo, pasa por lograr una serie de objetivos que devuelvan al antiguo barrio gran parte de su valor, aceptando las diversas situaciones que lo rodean. Algunos de estos objetivos son: dotar de un nuevo punto de encuentro y relación social en el barrio, así como fomentar las actividades culturales y educativas en el mismo.

El barrio de San Pablo, es carcterístico por su trama urbana medieval y presenta una gran densidad, la cual se va desdibujando conforme nos acercamos al río Ebro. Frente a esta configuración tan compacta de la ciudad se decide poner en valor todas aquellas zonas porosas, patios en los interior de sus manzanas y huecos entre medianeras que permiten introducir luz a las entrañas de las mismas.

Situados en este contexto, el proyecto pretende construir un nuevo lugar a partir de las diferentes situaciones lumínicas que lo rodean. Patios y medianeras se convierten así en el germen del proyecto, dando lugar a una estrategia proyectual que permite introducir diferentes luces al interior del edificio. Luces verticales, procedentes de las medianera que actúan como planos de luz, y luces horizontales, procedentes de los patios interiores existentes, se tejen para configurar los espacios de la biblioteca.

La estrategia del proyecto identifica así cuatro zonas lumínicas principales entre patios y medianeras, y se articula respondiendo a cada una de ellas en cuatro bandas principales. Separando estas cuatro zonas de luz aparecen cinco bandas de muros paralelos de hormigón que configuran los núcleos estructurales que soportan las diferentes bandejas y actúan como zonas de sombra intermedias para concatenar las diferentes luces. Los espacios bañados por la luz vertical de las medianeras albergan los principales usos de la biblioteca, lugares estáticos, de concentración y lectura. Por otra parte, los espacios bañados por la luz horizontal de los patios albergan usos más dinámicos, de circulación, relación y descanso.

En cuanto a una descripción más arquitectónica, el edificio se exterioriza como dos grandes naves escalonadas, de las cuales surgen cuatro lucernarios adosados a las medianeras contiguas. De esta manera consiguen matizar la luz, al garantizar la reflexión en las mismas. La biblioteca se expresa por tanto como un conjunto de volúmenes pétreos que va articulándose y trepando desde Paseo Echegaray, donde se genera una gran plaza de acceso principal, hasta la Calle Predicadores, como acceso secundario desde el barrio. El edificio se enmarca en este paisaje urbano como una pieza atemporal que recuerda a las trazas de esa densa ciudad antigua.

El edificio se construye en cuatro niveles de manera escalonada. Los accesos desde ambas calles se generan a través dos niveles intermedios, los cuales acojen los principales usos de la biblioteca, como salas de lectura y consulta, fondos de libros y material audiovisual, así como salas de trabajo en grupos y sus dos accesos a diferente cota. La planta superior queda destinada a un espacio polivalente donde poder realizar conferencias, eventos y talleres relacionados con temas culturales, sociales y educativos, mientras que la planta sótano se destina a funciones administrativas y a instalaciones.

credits

architect: Marta Molins Laín  |  client: ETSA Zaragoza  |  status: Academic Project (2020)  |  location: Zaragoza, Spain (41.657994, -0.885621)  |  climate: Continental, Temperate  |  materials: concrete, wood  |  environment: Urban  |  visualizer: Studio  |  budget: 7.132.572 €  |  scale: 2.670 m2 medium  |  ratio: 2.671,38 €/m2  |  types: education, library  |  views: 1.033